martes 31, enero 2023
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Pensión de expresidente

Los tiempos cambian, las personas más, las ideas no siempre han sido erradas y muchas tenían una génesis noble y totalmente racional.

Vivimos una época de información sobre saturada, que frecuentemente lleva a la incredulidad y la desinformación (sic).

La internet ha convertido la vida en una novela, hay troles de troles, todos los que escribimos tonteras somos troles; hay troles por negocio: se ganan la vida elogiando unas cosas y desacreditando otras, que no es ninguna novedad, hace cuarenta o cincuenta años, existían los anónimos. Estos eran documentos de origen desconocido, que divulgaban mentiras acerca de personas o peor medias verdades que desacreditaban a otras personas. Las barberías y los billares eran centros de divulgación espectaculares, ahí se despedazaba la honra de muchísimas personas, no me refiero al barbero o al dueño: algunos clientes chismosos. O sea, hemos cambiado de táctica pero el fondo y el fin son los mismos.

Ahora que se habla de un trol que hacía y deshacía desde la campaña presidencial recién pasada, eso no es novedad, siempre ha habido personas que hacen eso, después de las redes sociales ha empeorado, pero tampoco es lo dramática que se ha querido plantear la situación. Ese trol se ha politizado, es que es un “trol mercenario”, alquila su escribir al mejor postor. Ahí el mayor pecador es el que paga a los troles, los prostituyen(literalmente) mediante pagos puntuales.

Ahora vamos al tema de fondo: “¿deben los expresidentes tener pensión?”. Se ha querido satanizar este hecho, la pensión de expresidente. Yo paso antes de decir mi opinión, a la génesis de la pensión de expresidente. En Costa Rica, desde 1969, una ley ilegal (sic) condenó a los expresidentes al ostracismo político, no podía reelegirse después de ocho años, como era antes y se les prohibió la reelección. Esta barbaridad legal hizo que en Costa Rica lo peor fuera ser expresidente. Dichosamente se cambió esa barbaridad o más bien arbitrariedad, que lesionaba los derechos humanos de un pequeño grupo: los expresidentes. Antes de la promulgación de la ley, existía ya la pensión de expresidente, cuya filosofía más o menos era “evitar que un expresidente viviera de la caridad”, era nuestro expresidente, nos gustara o no, nos representó y seguía siendo importante, pero sin voz ni voto. Como se ha considerado que el Presidente de la República es un dechado de virtudes, no robó, ni hizo negocios en sus cuatro años, entonces si no era rico, ¿de que iba a vivir? Aquí es donde el espíritu de la ley es excelente, al menos yo lo veo de ese modo. Me contaba un señor abogado allá por el año 1975, que él de joven, encontró a don Cleto González Viquez que contaba un menudo en la oficina, le miró y le dijo: “estoy contando lo que me dejó la presidencia”. Don Cleto no era rico, ni como Don Ricardo que tenía su finca y la trabajaba.

Bajo esos detalles una pensión de expresidente está totalmente justificada. Actualmente algunos expresidentes tienen sus medios para vivir, no obstante no se puede discriminar a unos y beneficiar a otros. Mi manera de ver esta situación es dejarla cómo está, fueron los Presidentes del país, no merecemos expresidentes en condición de pobreza. Alguien puede decirme: ellos deben trabajar como todo mundo, si, suena bien, pero pasar a depender de patronos después de haber sido el puesto más alto que puede tener un ciudadano, no sería lo mejor.

Antes de la derogación de la ley de no reelección, un expresidente no era nada en la vida política, ahora si, un expresidente puede regresar al poder, es decir ya no tenemos ex presidentes desechables, por suerte.

Espero que tanto los diputados como los que adversas estas pensiones, deben pensar sin pasiones, fríamente, que un expresidente merece al menos tener lo necesario para no verse humillado a la limosna.

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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3 COMENTARIOS

  1. Crear excepciones a las leyes lo que trae son privilegios a un número reducido de personas, lo cual es inconstitucional. Las leyes y sus reglamentos son para todos, imagínese cómo se sentirá un jornalero que tiene que trabajar bajo el sol y la lluvia hasta los 65 años, para lograr una pensión que en la mayoría de los casos le llegará a alrededor de ₡130.000 mensuales?.
    El presidente dirige los destinos del país; este jornalero siembra la comida de la gente; tan importante es uno, como el otro; entonces, como es posible que una persona, por cuatro años de trabajo tenga el privilegio de recibir, lo que a otro le cuesta más de tres cuartos de vida?. Donde está la justicia?
    El servicio a la patria no puede mercantilizarse con premios, pues el orgullo de ser el regente del ejecutivo, elegido por voto popular, es el honor más grande a que puede aspirar un ciudadano; ese es el verdadero premio que reciben los expresidentes.

  2. «no te preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes tú hacer por tu pa´si »
    cita de John F. Kennedy, en su discurso de toma del poder.

    Señor (a-ita) Hansel, yo le agregaría , » quién sirve al país,…quien se sirve de él «. Me gustaria conocer una nuestra de las cotizaciones por ejemplo de Laura Chinchilla, al momento de que esta fue elegida, de Oscar Arias, de Carlos Alvarado, Miguel Angel Rodriguez, Rafael Angel Calderón Fournier, José María Figueres. De Presidentes como don Abel Pacheco, sabemos que prestó por muchisímos años sus servicios como siquiatra a la CCSS.Luis Guillermo Solis, fue y no sé si todavía lo es, docente en la Universidad de Costa Rica. RECORDEMOS QUE SON ASIGNACIONES VITALICIAS Y NO SE SI TAMBIÉN SUCESORIAS AL CONYUGE.

    ¿ Sirvieron a Costa Rica,…o se sirven de Costa Rica ? y la justicia, pregunta usted Hansel Cordero,…»viendo para el ciprés. «

  3. Totalmente de acuerdo, las personas que llegar a ocupar la presidencia, muchas veces deben dejar sus carreras profesionales o sus empleos en la empresa privada o en entidades públicas, causando un daño económico considerable.
    Lo anterior sería una discriminación hacia aquellos ciudadanos que no pertenecen a grupos económicos privilegiados , pues estos últimos no tendrían y no han tenido ninguna limitación económica para ocupar ese cargo.
    Los corruptos tampoco, por razones evidentes, tendrían ningún inconveniente en renunciar a la pensión.
    Por eso la decisión del ahora expresidente Carlos Alvarado y perteneciente a la clase media, en renunciar a la pensión de expresidente y también a reducciones sustantivas en su salario, no deja más que dudas, pues se expone a sacrificios mientras a los ricos no se les pidió ninguno. Además, representa una disminución de la importancia del cargo y las responsabilidades que conlleva. Sería bueno conocer la receta de don Carlos Alvarado, para pagar los gastos de una familia de clase media (hipoteca, colegiatura, cuota de condominio, comida, servicios, diversión, vacaciones, etc.) con el salario disminuido.

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