miércoles 28, septiembre 2022
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Una opinión

Soy enemigo del Estado.  Creo que la idea más importante creada por el ser humano en su historia, ha sido la Anarquía: la idea de una sociedad organizada sin Estado.  Por esto, muchas veces, me han dicho que mis ideas se acercan o se parecen a los planteamientos neoliberales, incluso hay quienes hablan de anarco-capitalismo.  En la coyuntura que atraviesa esta faja de América Central, cuando los “éticos” de la “participación ciudadana”, se han constituido en la vanguardia del neoliberalismo, quiero aprovechar para hacer algunas aclaraciones, más bien, proponer algunas tesis probables.

  1. La crítica al análisis marxista del capitalismo. Aunque Marx en El Capital haya analizado con acierto los mecanismos de la reproducción del capital en el capitalismo industrial; y haya descrito una fase anterior al mismo, que denominó acumulación originaria o primitiva de capital.  No logró desarrollar tres ejes del funcionamiento del capitalismo: uno, el papel esencial del Estado y la corrupción burocrática permanente para la supervivencia de ese sistema; dos, la especulación financiera permanente (que siempre ha estado presente en este sistema y ha provocado graves crisis económicas); y tres, la acumulación “primitiva” de capital no como un episodio previo al capitalismo industrial, sino como mecanismo permanente de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias.
  2. Los liberales primero, y los denominados neoliberales luego, (que me gustaría llamar más bien, liberales posmodernos), aunque Ustedes no lo crean, tenían buenas intenciones. Analizaron el funcionamiento del capitalismo y descubrieron que el Estado era una carga demasiado pesada para la eficiencia de la economía y que por las “distorsiones” de su accionar, impedía el avance hacia sociedades con menos inequidad social.  Si se analiza este planteamiento, sin las anteojeras leninistas (ya no marxistas) que proclaman un “socialismo” estatista, un Estado benefactor que dicta la “igualdad”, o sin las anteojeras socialdemócratas, que proclaman un Estado benefactor que sirve de “protector” de las clases pobres frente a los poderosos (llamado pomposamente Estado social de derecho); podría concluirse que los liberales tenían razón y que el Estado en lugar de instrumento para el establecimiento de una sociedad libre y justa, siempre ha sido un instrumento de las clases hegemónicas para mantener su poder (tal como lo han definido marxistas y anarquistas), aquí y en el capitalismo de Estado que se denominó equívocamente “socialismo” (error que algunos mantienen con China, Corea del Norte, Cuba, Vietnam)
  3. El tema principal es, a mi subjetivo entender, es la aplicación real del mandato neoliberal. Aunque pueda, de alguna manera, coincidir con el liberalismo teórico, respecto a que el Estado debe ser disminuido a su papel de gendarme de la sociedad, y no debe entrometerse en la economía.  Su aplicación real tiene dos consecuencias que no comparto en absoluto: primero, la llamada venta de los activos estatales (empresas estatales de electricidad, telecomunicaciones, bancarias, seguros, salud, educación, combustibles, y un largo etc.) se convierte en un botín a repartirse entre las empresas transnacionales y un botín para la corrupta burocracia estatal para enriquecerse (acumulación original del capital).  Es decir, la mal llamada lucha contra el monopolio estatal, termina en el monopolio del capital transnacional en alianza con los capitalistas criollos, y nunca, en la utopía liberal de la libre competencia, de la libre oferta y demanda que “favorece” a todos los habitantes de la república.  Segundo, el Estado no es capaz siquiera de cumplir la única función que le asignan los liberales: la seguridad.  La corrupción burocrática, que es la forma normal de funcionamiento del Estado, deja al desnudo que este solo sirve para la defensa de los intereses de las clases hegemónicas, “transformándose” en lo que correctamente debemos llamar crimen organizado público, que se enfrenta, a veces, a balazos, con el crimen organizado privado, pero que la seguridad de los habitantes no tiene ninguna prioridad siquiera en su programa.  Entonces, cuando me dicen, usted defiende al ICE, a la CCSS, a Recope,  a A y A, a la banca estatal, y demás, les digo, no, no estoy de acuerdo con esos entes burocráticos, fuentes permanente de corrupción y de enriquecimiento de sus jerarcas y de sus socios privados; pero, jamás estaré de acuerdo con su venta o “liberalización”, para que sea el capital transnacional y sus aliados locales, quienes les impongan sus políticas privadas a la sociedad, dejando aún, en mayor desprotección a las ya abandonadas clases pobres.  La experiencia neoliberal en todo el planeta, es dramática, sociedades en donde la desigualdad social ha crecido sin medida, en donde las grandes mayorías han sido abandonadas en la pobreza e ignorancia; en donde las clases dominantes, una minoría absoluta, se apropian de la riqueza social.  Se entiende el incendio que una y otra vez se produce en todos los países, cuando las personas se cansan de ser violadas, ultrajadas, perseguidas, ignoradas, reprimidas, empobrecidas, abandonadas….
  4. Por último, el temita de la “democracia”. Dicen los neoliberales, que a la muerte del “socialismo” (en realidad hablan de la muerte del capitalismo de Estado), se ha demostrado, según ellos, que la democracia liberal es el mejor sistema político inventado por el ser humano, que las dictaduras de derecha e izquierda no han demostrado ser ninguna alternativa superior a la democracia, así puesta en pedestal y todo.  Estoy de acuerdo con que las dictaduras de derecha e izquierda no han contribuido al establecimiento de sociedades justas y libres, pero, miseria del neoliberalismo, la democracia realmente existente, solo ha servido para el encumbramiento de la burocracia corrupta, para la aniquilación de la separación de poderes, que soñó Montesquieu, para el mercadeo permanente de puestos en el ogro filantrópico: presidentes, ministros, diputados, magistrados, embajadores…., para la metamorfosis del Estado en una estructura del crimen organizado público que se entreteje con el crimen organizado privado, y a veces se enfrenta con su “enemigo” por las ganancias, no por la defensa del sistema capitalista, en donde ambos son cómplices y colaboradores permanentes.

Barrio Villanina, Brasilito, Cabo Velas.

22 de octubre del 2019.

(*) Julián Arenales

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2 COMENTARIOS

  1. Meter al ICE entre lo que llama entes burocráticos generadores de riqueza para sus jerarcas, demuestra su total desconocimiento y su amañada opinión, de una institución que no conoce absolutamente nada. El ICE tendrá sus defectos, será manejada por políticos inescrupulosos, pero sería muy ciego y obtuso negar su gran participación en el desarrollo nacional.Lo invito a conocer un poco más a acercarse al ICE para que compruebe que su opinión enmarcada en un texto generalizador como el suyo, es totalmente fuera de lugar.

  2. Un artículo inteligente diría yo. Soy “Ácrata”, en realidad amo tanto la libertad que ni el anarquismo llenaba mi vida, hasta que leyendo a Fernando Fernandez Savater, descubrí mi nicho: ser ácrata.

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