lunes 27, junio 2022
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Esperando el cambio

En estos tiempos, un cambio de gobierno debería conducir a un cambio de políticas. Ya habíamos acotado el peligro de que el nuevo gobierno se convirtiera en un segundo tiempo del partido iniciado por el gobierno de don Carlos Alvarado, donde se gestó la alianza pluripartidista más neoliberal de la historia política reciente del país, intensificando la polarización económica y social.

La agenda de proyectos de ley impulsada por el gobierno prácticamente se ha reducido a retomar proyectos de la administración anterior. Por supuesto, la mayoría afines a las políticas orientadas a continuar desmantelando la institucionalidad social y atentando contra derechos fundamentales de los trabajadores, para seguir sirviendo la mesa de los eternos ganadores, en este río revuelto. Es decir, cambio de gobierno sin cambio de políticas.

Así, por ejemplo, se pone en la picota, nuevamente, la autonomía de instituciones como las universidades públicas, la Caja Costarricense del Seguro Social y las municipalidades, acogiendo e impulsando un proyecto de reforma a la Constitución para poner la carreta delante de los bueyes, es decir, los intereses fiscalistas sobre los intereses del bienestar y el desarrollo social del país.

Si algo necesita este país, para salir del atolladero en que se encuentra, es salud y educación de calidad. Sin duda, la mejor inversión social que se puede hacer si se está interesado, realmente, en salir de la pobreza y la desigualdad estructurales, y ofrecer oportunidades para el trabajo digno y “decente” a la juventud costarricense.

Con estos proyectos este gobierno pretende “ordenar la casa”, cuando lo que está haciendo es socavando los cimientos que aún la mantienen en pie. Por una parte, las universidades públicas que se ubican en los primeros lugares del rating académico latinoamericano, y que están entre los principales centros de investigación y producción científico-tecnológica innovadora del país, así como de formación de profesionales de alta calidad académica. Por otra, una institución como la Caja Costarricense del Seguro Social que ha sabido encarar con propiedad la crisis sanitaria por la que atraviesa el país, y es ejemplo allende nuestras fronteras en seguridad social. Sin embargo, en estas y otras instituciones públicas se deben introducir cambios para que los servicios que ofrecen sean cada vez cualitativamente mejores, y cumplan su cometido. Pero, ello no se logra cercándolas.

¿Por qué estos gobiernos se han ensañado con la institucionalidad social y pública, mientras continúan protegiendo y hasta premiando a empresas y financieras privadas, como ALDESA, entre muchas otras, siendo las principales causantes del desorden de la casa que se pretende ordenar? ¿Dónde están los proyectos de ley para cobrar, de manera retroactiva, las evasiones y elusiones fiscales por parte de las grandes empresas? ¿Dónde están los proyectos de ley para incrementar los impuestos a los grandes activos de capital y a los bienes improductivos, como fincas abandonadas y propiedades cuya única rentabilidad es la plusvalía que adquieren con el tiempo para beneficio de sus dueños? ¿Dónde están los proyectos de ley para impulsar la construcción de infraestructura que evite continuar pagando alquileres multimillonarios, que sangran las finanzas del Estado? ¿Dónde están los proyectos de ley para aumentar el salario mínimo, y brindar, así, capacidad de compra a las mayorías de trabajadoras y trabajadores y compensar un proceso inflacionario creciente?

Sin cambio sustantivo de políticas producto de un nuevo pacto social solidario, seguiremos esperando a Godot: el cambio que el país necesita, y que no llega.

(*) Álvaro Vega Sánchez, sociólogo.

 

 

 

 

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5 COMENTARIOS

  1. Si cree que sus ideas son tan brillantes y utiles, lo invito a unirse o formar un partido politico, para impulsarlas. Es dificil sin duda porque implica hacer cosas de poltiico como saludar y sanar lso egos de lideres y caciques locales.

    O sera que la arrogancia de ser un poco educado te hace creer que te la sabes toda y puedes resolver todo si llegaran a tu casa y te dieran todo el poder a ti?

    Estos sermones ya cansan. Es el absurdo de una clase «pensante» arrogante y presa de prejuicios ideologicos, que mira con impotencia y solo desportica, en lugar de actuar. EN los cauces democraticos por supuesto. Siempre viven embobados con el sueno de tomar el poder por las armas, que siempre termina mal.

  2. En otras palabras, señor Fallas, como Ud. parece no poder rebatir los argumentos de don Alvaro, recurre al insulto y al descrédito para lograr un efecto, incluyendo acusaciones peregrinas, sin traza de evidencia, de que se persigue «tomar el poder por las armas». Ahí sí que la sacó del estadio.

  3. D. Alvaro, fantastico ver los perezosos ticos en la cola de los aviones. Pero, seria fenomenal y mejor ver la plata que generan los aeropuertos en las escuelas y colegio publicos donde estudian y estudiamos los de apie, lastimosamente nuestra escuelas y colegios publicos estan en primer lugar en abandono por no decir tugurios en los paises millonarios de la OCDE. Espero que llegue el cambio, tambien.
    Shalom.

  4. Si sigue esperando que le llegue el uniforme del enmascarado de plata «El Santo» para comerse la bronca , nos va a llevar pu..
    Tengo gran fe en el cambio?

  5. He procurado en mis artículos hacer una crítica constructuva, propositiva. Y no pretendo, bajo ninguna circunstancia, sentirme poseedor de la verdad ni de las mejores ideas; mucho menos imponerlas porque, aunque no se apele a las armas, eso es violencia: «La violencia es el miedo a las ideas de los demás» (Gandhi).

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