sábado 4, mayo 2024
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Fin de subsidios por covid-19 podría aumentar el hambre y la pobreza en Washington DC

Washington, 14 mar (Sputnik).- El fin de las asignaciones en EEUU que durante la pandemia beneficiaban a millones de individuos y familias de bajos recursos hace temer que aumenten el hambre y la pobreza en la zona metropolitana de esta, la capital federal de la nación.

Las adjudicaciones de emergencia, a través del Programa de Asistencia Nutricional Sumplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), antes conocidas como «Cupones de Alimentos», expiraron a fines de febrero.

El programa otorgaba subsidios mensuales a individuos y familias de bajos ingresos a través de una tarjeta especial de débito, que era aceptada en la mayoría de los negocios de comidas.

El plan, que beneficiaba a unos 42 millones de estadounidenses, proveía un promedio de 260 dólares mensuales a individuos y 490 dólares mensuales a familias, según datos del Servicio de Alimentación y Nutrición.

Tras el fin de la pandemia del covid-19, los individuos beneficiados por el SNAP recibirán 90 dólares mensuales, y las familias 250, según un análisis del Centro sobre Prioridades en Presupuestos y Políticas.

Los residentes en Washington DC (Distrito de Columbia, federal) perderán un total de 14 millones de dólares al mes en beneficios, un vacío que según la organización no gubernamental DC Hunger Solutions será imposible llenar por los proveedores de emergencia de alimentos.

Caer por las grietas

Emiliy, madre de cinco que reside en el área metropolitana de Washington, es un claro ejemplo del desafío que tienen por delante muchas personas de clase baja tras tras el recorte de los subsidios.

«Recibíamos un extra de 295 dólares al mes durante el covid-19, que realmente ayudaban, especialmente durante las cuarentenas», dijo a la Agencia Sputnik, y añadió: «Pero nos acaban de informar que el subsidio será cortado. Ahora mi hermana (discapacitada) va a recibir 65 dólares al mes. ¿Quien puede vivir con eso?»

El gobierno, sostuvo, debe concentrarse en fortalecer la red de seguridad para la clase pobre y trabajadora, porque muchas personas que trabajan duro o tienen discapacidades están «cayendo por las grietas».

Las asignaciones de emergencia ayudaron a unas 4,2 millones de personas a permanecer por encima de la línea de pobreza durante el último trimestre de 2012; los afrodescendientes y latinos fueron los principales beneficiados, según un estudio del grupo de expertos Urban Institute.

La activista por la justicia social Kymone Freeman, confundadora de la radio We Act, sostuvo que los políticos han fracasado en abordar de forma adecuada las necesidades de los estadounidenses comunes, y particularmente las de los afrodescendientes.

«Esto me suena a austeridad. El hecho de que estén recortando cualquier cosa en este momento es obsceno, inmoral. Todo esto se traduce en más dificultades para los pobres», dijo a la Agencia Sputnik. «Los recortes están contribuyendo al hambre. Treinta por ciento de los niños y niñas en Washington nacen en la pobreza. Un presupuesto es un documento moral, y aquí es donde la moralidad reside».

Freeman subrayó la importancia de que los políticos reciban insumos aportados por las propias comunidades.

«Cuando hicieron la ley, no nos incluyeron. No estoy diciendo que no han hecho algunos progresos, pero no son suficientes. Nunca va a ser suficiente cuando proviene desde arriba. Nos dieron solo lo suficiente para que dejáramos de protestar y nos fuéramos a nuestras casas», sostuvo.

Embestida

El director de la organización por la justicia económica Empower DC considera que los recortes son una opción política deliberada destinada directamente a la clase trabajadora, a las familias de bajos ingresos y a los pobres.

«Es parte de la embestida contra la red de servicios de seguridad, que está siendo recortada. Acabo de enterarme en la ciudad que están suspendiendo el Programa de Emergencia para Alquileres seis meses y medio antes de lo esperado. Los alquileres en mayo subirán 8,9 por ciento aquí en Washington», señaló.

Pielago explicó que la capital estadounidense es «supercara», y no hay salarios dignos para cierto segmento de la población.

«Tenemos a un grupo de gente tomando estas decisiones, que no benefician a los residentes de bajos ingresos, ni a los negros. Intentan cortar los beneficios, y están teniendo éxito», alertó. (Sputnik)

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