miércoles 26, enero 2022
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Para entender la guerra imperial presente

Cuando pensé que las cosas no podían empeorar, resulta que día a día aparecen nuevas situaciones dignas de una novela de horror.

La beligerancia agónica del imperio norteamericano no hace más que provocar situaciones imposibles de sostener, motivado por su deseo paranoico de mantener la hegemonía sobre todo el planeta. El recrudecimiento de las medidas contra Cuba, el cerco criminal contra Venezuela, las provocaciones frente a Irán, la guerra económica contra China, la enemistad enfermiza contra Rusia, el chantaje inmoral y descarado hacia los gobiernos de los países latinoamericanos. Todo ello como parte de una orquestación malévola, propia de quien se sabe enfermo terminal y no lo acepta.

Y además, con la complicidad de los grandes medios corporativos de noticias, que deforman los hechos, opiniones y referencias sobre las situaciones que diariamente aparecen reportadas por éstos, y seguidas fielmente por los instrumentos mediáticos nacionales. Y su característica más evidente es la mentira, el convertir fracasos en triunfos, a través de un lenguaje engañoso y retorcido.

Todo lo anterior se suma a los fracasos padecidos en Irán, Siria, Afganistán,  Por ello es que estamos presenciando, pues, lo que se llama una guerra de cuarta generación. Y me explico.

En primer lugar, debemos precisar que la Guerra de Cuarta Generación fue concebida, en sus aspectos teóricos-prácticos, como una guerra de conquista (también diseñada como antídoto contra la guerra de liberación), por estrategas y expertos en comunicación estratégica del campo imperial-capitalista de la era trasnacional.

Por lo tanto, la Guerra de Cuarta Generación es una variante emergente de la evolución estratégica, doctrinaria y operacional, de las guerras imperiales desarrolladas a lo largo de la historia como principio de la dominación del hombre por el hombre que rigió, sin excepción, en todas las civilizaciones dominantes conocidas hasta ahora, incluido el sistema capitalista, como su último estadio de desarrollo.

En segundo lugar, y según lo que surge como comprobación fáctica y estadística de cualquier estudio estratégico, las guerras imperiales no se hacen para matar, sino para controlar y dominar.

En tercer lugar, la destrucción material y los genocidios humanos que producen las guerras (de conquista imperial) vienen como consecuencia de la búsqueda de control y dominio sobre un oponente que resiste, y no al revés.

Las guerras (de conquista imperial) no se planifican para matar, sino para apoderamiento de un objetivo estratégico siguiendo la motivación imperialista central de controlar para dominar, y su concepto de aplicación va desde territorios hasta sociedades y hombres.

El que planea una guerra de conquista no lo hace para matar, sino que lo hace con un objetivo estratégico de controlar y dominar blancos de apoderamiento trazados de antemano, sean territorios (guerra militar), recursos económicos y mercados (guerra económica), países y sociedades (guerra social), o mentes (guerra psicológica).

El objetivo estratégico de cualquier guerra de conquista (sea de orden militar, económico, político, o psicológico) es el de controlar para dominar.

El control del oponente es la base del dominio, a nivel del hombre y su entorno primero, y de los sistemas (políticos, económicos y sociales) que rigen las sociedades, después.

El desarrollo tecnológico e informático, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convirtieron a la Guerra Psicológica mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW, a la que se agrega una variante«contraterrorista» tras los ataques explosivos del 11-S en EEUU.

De esta manera, y a partir del 11-S norteamericano,  la «Guerra Psicológica» (con su variante  la «Guerra Contraterrorista»)  conforma la columna vertebral estratégica de la Guerra de Cuarta Generación, con los Medios de Comunicación convertidos en los nuevos ejércitos de conquista.

La Guerra Psicológica conforma el estadio superior de las estrategias de control y dominación ensayadas hasta ahora por los sistemas imperialistas (dominación del hombre por el hombre) que se fueron sucediendo hasta llegar al sistema capitalista.

En la Guerra Psicológica (columna vertebral de la Guerra de Cuarta Generación, sin uso de armas) las operaciones con unidades militares son sustituidas por operaciones con unidades mediáticas.

La Guerra Psicológica, a su vez, nace en un particular estadio del capitalismo caracterizado por una revolución en el campo de las ciencias sociales y de la comunicación estratégica.

Dicha revolución se complementa con una revolución en el campo de la tecnología de las comunicaciones y de la informática, creando las bases para una comunicación estratégica globalizada basada en principios científicos.

A su vez las técnicas científicas de comunicación, potenciadas a escala masiva y planetaria por los grandes conglomerados mediáticos del capitalismo, crearon las bases para su utilización en estrategias de manipulación y de control social desarrolladas a partir de los objetivos de la dominación imperial-capitalista.

Esta situación creó las bases operativas y estratégicas para el control y dominio de las sociedades y países, sin recurrir a la utilización de la guerra militar.

De esta manera (y con pocas excepciones como Irak y Afganistán, y otros objetivos en carpeta del Imperio, como Irán y Siria) la actual guerra imperialista por apoderamiento de mercados y países ya no se desarrolla en el plano de la conquista militar-territorial, sino en el plano de la conquista psicológica-social instrumentada mediáticamente.

Los nuevos gerentes de enclave en el mundo dependiente (los políticos modernos) sustituyen cada vez más la represión y el control por medios policiales, por la represión y el control por medio de operaciones mediáticas con aplicación de consignas de «criminalización» de los conflictos sociales.

En su definición técnica, «Guerra Psicológica», o «Guerra sin Fusiles», es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas. Los ejércitos militares, son sustituidos por grupos operativos  descentralizados especializados en insurgencia y contrainsurgencia, y por expertos en comunicación estratégica y psicología de masas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convirtieron a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW.

Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.

La guerra militar y sus técnicas se revalorizan dentro de métodos científicos de control social, y se convierten en una eficiente estrategia de dominio sin el uso de las armas. A diferencia de la Guerra Militar convencional, la Guerra de Cuarta Generación no se desarrolla en teatros de operaciones visibles.

No hay frentes de batalla con elementos materiales: la guerra se desarrolla en escenarios combinados, sin orden aparente y sin líneas visibles de combate, los nuevos soldados no usan uniforme y se mimetizan con los civiles.

Ya no existen los elementos de la acción militar clásica: grandes unidades de combate (tanques, aviones, soldados, frentes, líneas de comunicación, retaguardia, etc).

Las bases de planificación militar son sustituidas por pequeños centros de comando y planificación  clandestinos, desde donde se diseñan las modernas operaciones tácticas y estratégicas.

Las grandes batallas son sustituidas por pequeños conflictos localizados, con violencia social extrema, y sin orden aparente de continuidad.

Las grandes fuerzas militares son sustituidas por pequeños grupos operativos (Unidades de Guerra Psicológica) dotados de gran movilidad y de tecnología de última generación, cuya función es detonar desenlaces sociales y políticos mediante operaciones de guerra psicológica.

Las unidades de Guerra Psicológica son complementadas por Grupos Operativos, infiltrados en la población civil con la misión de detonar hechos de violencia y conflictos sociales.

Las tácticas y estrategias militares, son sustituidas por tácticas y estrategias de control social, mediante la manipulación informativa y la acción psicológica orientada a direccionar conducta social masiva.

Los blancos ya no son físicos (como en el orden militar tradicional) sino psicológicos y sociales. El objetivo ya no apunta a la destrucción de elementos materiales (bases militares, soldados, infraestructuras civiles, etc), sino al control del cerebro humano.

Las grandes unidades militares (barcos, aviones, tanques, submarinos, etc) son sustituidas por un gran aparato mediático compuesto por las grandes redacciones y estudios de radio y televisión.

El bombardeo militar es sustituido por el bombardeo mediático:v Las consignas y las imágenes sustituyen a las bombas, misiles y proyectiles del campo militar.

En la Guerra sin Fusiles, la Guerra de Cuarta Generación (también llamada Guerra Asimétrica), el campo de batalla ya no está en el exterior, sino dentro de las mentes. Las operaciones ya no se trazan a partir de la colonización militar para controlar un territorio, sino a partir  de la colonización mental para controlar una sociedad. El objetivo estratégico ya no es el apoderamiento y control de áreas físicas (poblaciones, territorios, etc.) sino el apoderamiento y control de la conducta social masiva. Las unidades tácticas de combate (operadores de la guerra psicológica)  ya no disparan balas sino consignas direccionadas a conseguir un objetivo de control y manipulación de conducta social masiva.

(*) Alfonso Palacios Echeverría

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4 COMENTARIOS

  1. Como siempre excelente comentario; un imperio enfermizo y agónico como usted bien menciona, se convierte en algo impredecible y sumamente peligroso, capaz de cualquier locura que pueda llevarnos a una situación peligrosa.

  2. Bienvenido don Alfonso,ya hacian falta sus pensamientos.Pero regreso muy agresivo !
    Le comunico que el imperio agónico,por lo menos en la parte económica , esta pasando por su mejor momento en la historia de acuerdo a cualquier indice.Se encuentra en estos momentos negociando sus tratados comerciales con un imperio emergente como la China,que no es muy respetuoso de los acuerdos.En los próximos meses veremos como los EEUU,por su poder de consumo y como mercado,
    doblegara a los chinos.
    En cuanto a las guerras convencionales, con las armas tan poderosas existentes , se trata de evitarlas. En efecto las tácticas que Ud describe perfectamente son las que utiliza el G2 cubano para poder seguir teniendo acceso al tesoro venezolano.
    Y los medios de comunicación,sobre todo los locales viven preocupados por su existencia ante la arremetida de las redes sociales y el acceso del publico cada vez mas a opinar y externar sus sentimientos de alegría y furia.
    De nuevo un placer tenerlo escribiendo en este medio.

  3. Estamos ante la tercera guerra mundial, esta guerra no se está luchando con balas y soldados convencionales, se está luchando económicamente y psicológicamente, con embargos, altos aranceles, falsas acusaciones, etc.

  4. Mucho tiempo sin leer sus valiosos articulos!
    Inquietante la situacion politica actual. La entenderan nuestros gobernantes?

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