martes 30, noviembre 2021
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El origen de la brecha social y de la distribución injusta de la riqueza. Notas para proponer soluciones

El problema de la brecha

Desde antes que Thomas Piketty publicara su reconocidísimo libro “El Capital en el Siglo XXI” (2016), habían ya aparecido estudios que demostraban la presencia de una distribución desigual e injusta del ingreso nacional entre la población de diversos países, que venía acrecentándose desde la década de los años 80 del siglo XX (Hunter-Wade, R., 2001; Londoño, J.L., 2002; Bértola, L., 2005; Dew-Becker, I. y Gordon, 2005; Strauss-Kahn, D., 2011, entre otros).  Sin embargo, después del libro de Piketty, los estudios han mostrado esa desigualdad originada en una tendencia creciente e incontrolable del sistema económico que gobierna la producción actual, que establece una propensión  hacia la concentración de la riqueza en pocas manos.

Desde tiempos inmemoriales la riqueza concentrada en manos de unos pocos ha sido una situación popularmente despreciada y –como sabemos hay varios pasajes bíblicos, coránicos y budistas−, en los que se hace referencia al dinero o a la riqueza acumulada como una dificultad para alcanzar la “salvación”.

Como resultado de aquella evidencia y de la responsabilidad moral que embargaría,  han comenzado a elaborarse propuestas para resolver este problema (aun cuando para algunas personas, esa tendencia debe considerarse normal).

En esto días se ha celebrado en Washington un evento que congregó a un número considerable de expertos sobre el tema de la creciente desigualdad del sistema, auspiciado por el Institute for Policy Studies y su programa de investigaciones Inequality.org.  En ese evento se planteó como una de las principales soluciones al problema de la repugnante concentración de la riqueza gravar con impuestos la riqueza de los más ricos.

Asimismo, y por otro lado, el otro instrumento de política a que se ha echado mano, particularmente por los gobiernos socialdemócratas, ha sido el recurso a las transferencias de dinero hacia los sectores sociales más necesitados, por medio de diversas instituciones asistencialistas y de seguridad social.

Desde nuestro punto de vista, sin embargo, esas soluciones no atacan de forma directa el origen del problema que  genera la desigualdad.  Son, pues, soluciones parciales y provisorias, porque no resuelven la contradicción interna que da origen a la infortunada tendencia.

Desde la perspectiva que levantamos, el origen de la tendencia se encuentra en la forma en que está organizada la sociedad con relación a la producción de los bienes materiales que generan comodidad y bienestar; son las relaciones que organizan la producción y distribución del producto social, las que han creado y, en algunos casos, favorecido concentraciones socialmente indeseables de riqueza.  Que esa debilidad o perversidad en las formas de organizar esa riqueza material sea parte de la “naturaleza humana” –como algunas personas sostienen− es pensar de ella como imperfectible, cuando la Historia tiene muestras de mejoras substantivas en la condición humana; y las religiones, así como los movimientos políticos, se han propuesto precisamente modificarla para mejorarla.

Las propuestas más populares y generalizadas, pues, para resolver el problema de la concentración de la riqueza y su concomitante desigualdad han sido la de gravar las riquezas de los más ricos con impuestos y, por otro lado (o correspondientemente) la atención de los grupos y sectores menos favorecidos por el sistema con transferencias de recursos; de manera tal que el Estado se encargue de redistribuir esas riquezas; equilibrando su distribución y reduciendo la pobreza de crónica.

Así planteado el problema, resulta obvio que estos mecanismos se presentan como meramente paliativos.  Esto es, se da por sentado que el sistema que organiza la producción y reparto del producto social resulta en una mala o indebida distribución de ese producto.  En una distribución que no satisface a la población, que deja sectores sociales sin los recursos sociales suficientes para desempeñarse como miembros de esa sociedad; por lo que hay que remediarla de alguna forma y evitar las pifias que presenta.

Hay, así, un consenso en que el sistema no funciona de manera que garantice las condiciones de subsistencia social que debe garantizar, ante el grado de riqueza general alcanzado, a una parte importante de su ciudadanía (tan importante esa parte, que es capaz de crear inestabilidad social y atentar contra la organización social misma).

El despliegue en todas las sociedades actuales de una densa institucionalidad pública que, de múltiples formas, se encarga de “reparar” la distribución de la riqueza social determinada por las relaciones de producción vigentes, es evidencia de la naturaleza sistémica o estructural del indeseado resultado y del riesgo social que entraña.

Buscar el origen del problema

Entonces, si esto es así ¿por qué no examinar dónde es que está fallando el sistema, dónde se origina el problema de la distribución indebida de la riqueza?

Tal y como nosotros lo hemos analizado, el problema se encuentra en la tendencia ineludible que adquiere la acumulación de capital hacia su concentración en pocas manos.  Y esa tendencia se origina en la disputa que sostiene el agente económico con otros agentes por obtener una tasa de ganancia más alta que la media de su mercado, de su sector, y de la sociedad; contienda originada a su vez en la necesidad de abatir a los otros que participan en el mercado para evitar la inanición de su negocio.  Pero ese esfuerzo y dedicación para alcanzar una tasa más alta que la tasa media de ganancia y así poder abatir o dominar a sus contrincantes, convierte su trabajo y esfuerzo en un instrumento de corrupción de los principios originarios del mercado.[1]

De acuerdo con esta hipótesis, habría dos momentos de este intrincado proceso: El primero, por el cual se acumula capital para alcanzar una posición de hegemonía en el mercado que le asegure cierto dominio de la competencia para evitar la inanición o la quiebra de su negocio.  El segundo cuando la necesidad de asegurar ese dominio se transforma en una necesidad de acumulación de riqueza.  En este segundo momento, el capital que en un principio fue un mero medio de producción (y de trabajo para el que no lo tenía), se transmuta en un medio de crear riqueza para el que lo posee.[2]

Conforme se “normaliza” en la sociedad esta situación, conforme se consolida el sector social que posee los medios de producción, el primer momento va engendrando condiciones para el surgimiento de mercados anómalos, regentados por unas cuantas empresas; mercados que permiten ganancias superiores a las que debieran existir sin ellas.  De esta manera, la “tasa media de ganancia” en esa sociedad se eleva por encima de la “tasa natural” que requiere el funcionamiento óptimo del mercado.  Generando con este movimiento, un desequilibrio sistémico que conduce al uso innecesario de recursos y a remuneraciones de éstos indebidas.

Más aún, mientras todos los insumos son ya, en ese momento, mercancía, esto es resultado de una producción regida por las necesidades de la acumulación de capital, el único insumo que no es mercancía, es el trabajo.  Su remuneración no tiene el timbre que impone el capital en el valor del resto de las mercancías.  De ahí que la fijación de su precio, o sea del valor del salario medio, no es el resultado directo del funcionamiento del sistema de precios, sino de un proceso de negociación en un mercado en el que, como ha sido reconocido por la Economía, no presenta las condiciones para que pueda ser “perfecto”.

He ahí el pecado original.  He ahí el problema que debe atenderse y resolverse.

Pero nuestra propuesta no es una propuesta meramente laborista, es cierto que las condiciones descritas en el mercado del trabajo, como se dijo, impiden la debida remuneración del trabajo, pero ésta puede ser tanto por defecto como, eventualmente, por exceso.[3]  Lo que en realidad nuestro análisis pone al descubierto, es que el sistema que organiza la producción y reparto del producto social con la acumulación de capital como racionalidad (como maximización de la ganancia), padece de una importante deficiencia que lo lleva no sólo a concentrar riquezas en pocas manos a niveles indeseables, sino que resulta en un uso de los recursos escasos ineficiente e ineficaz de acuerdo a las necesidades de la sociedad.

Las consecuencias de esta situación son múltiples y algunas muy serias; aparte de poner en peligro la cohesión social, hoy día pone en peligro la existencia misma de la humanidad alentando un consumo y un uso de los recursos planetarios irracionales.  No vamos a abundar en esta discusión.  Nos interesa proponer algunas soluciones al problema.

Soluciones espurias

La solución propuesta por la Economía contemporánea para alcanzar un equilibrio estable y deseable, es regular la tasa media de ganancia, de manera que se acerque a la natural del sistema; esa es la propuesta de la teoría del enfoque teórico del  Equilibrio General Dinámico Estocástico; por medio de la regulación de la tasa de política monetaria fijada por el Banco Central (Strauss-Kahn, 2011).  De acuerdo con esta perspectiva, con la fijación de una tasa de política monetaria (generalmente la tasa con que el banco presta a los bancos comerciales) se tendría un efecto regulador de la tasa media de ganancia del capital, de manera de emparejarla con la tasa natural; alcanzando así un equilibrio eficaz y eficiente.  Esto es, un funcionamiento del sistema que logra resultados eficientes y eficaces de acuerdo con las necesidades sociales.

Pero debiera estar claro para cualquiera, que la fijación de esa tasa de política monetaria no puede ser más que arbitraria; simplemente porque el valor de la tasa natural es, desde luego, desconocido; por lo que la determinación de su nivel resulta de estimaciones modelísticas con otras variables tales como una meta en la tasa de inflación, o en la tasa de crecimiento del PIB, o en la tasa de cambio, etc…,[4] todas variables que, a su vez, dependen de la tasa media de ganancia.  Resultado: una solución tautológica en su fundamento, como lo han hecho ver sus principales críticos.  La fijación de la tasa de política monetaria termina siendo una solución que reproduce con mínimas variaciones, la estructura general de precios y remuneraciones que mantiene las tendencias perniciosas de la acumulación de capital (Solow, R., 1997).

Pero más aún (también una condición que ha sido señalada por numerosos investigadores) en las Juntas Directivas de los Bancos Centrales, no hay representantes de los sectores sociales menos favorecidos por el reparto del producto social, por lo que las decisiones que se toman con relación a la fijación de una determinada tasa de política monetaria, responde por lo general a las necesidades de los sectores propietarios.

Finalmente se ha hecho patente, conforme la política económica basada en ese modelo del Equilibrio General Dinámico Estocástico se ha ido consolidando entre los países y naciones, que sus resultados empíricos no satisfacen apropiadamente las necesidades de la época de sus poblaciones.  Sus demandas sobre el reparto del producto social, de la distribución de la riqueza entre los sectores y clases de la sociedad, sobre el empleo y la naturaleza y seguridad de sus puestos de trabajo, sobre sus condiciones de salud y de educación, sus demandas sobre el uso de los recursos escasos y no renovables, entre las principales, no están siendo atendidas ni resueltas satisfactoriamente por el sistema económico que se ha implantado.

Transformar la racionalidad de la acumulación de capital

Ante estos razonamientos y evidencias, la solución del impuesto a los que más tienen se hace evidentemente insuficiente o, cuando menos, meramente pasajera…, la raíz del problema queda intacta, con lo que será cuestión de tiempo para que nuevamente aparezcan los resultados adversos de la acumulación de capital en la sociedad.  Asimismo, la solución asistencialista de la socialdemocracia, por su parte, se presenta como una solución que inevitablemente afectará los presupuestos públicos, por cuanto el sistema promoverá una distribución deficiente que deberá ser resuelta con fondos estatales.

Así, para poder entrarle a la solución de este problema debemos entender que debe ser enfrentado en varios dominios de la organización social.  En primer lugar, es fundamental perfeccionar el mercado laboral.  Debe propiciarse el desarrollo y establecimiento de todos los medios que favorezcan la información generalizada de las condiciones del mercado de trabajo: salarios, beneficios, jornadas, condiciones de salud laboral, de formación y educación, etc.

En segundo lugar el despliegue de una institucionalidad eficiente y justa (neutral) que haga efectivas las leyes del trabajo y la propia información sobre ese mercado.

Y, en tercer lugar, el fortalecimiento y resguardo de las organizaciones de los trabajadores asalariados, de las trabajadoras a destajo, por horas, de los trabajadores y las trabajadoras independientes, de todas las formas en que se llevan a cabo las distintas modalidades de contratación del trabajo.  Las organizaciones de los trabajadores y de las trabajadoras deberán proveerse del poder suficiente para contrarrestar el poder que adquieren las organizaciones de empleadores en los principales ámbitos de orden social.  El sistema institucional deberá desarrollarse en esa dirección.

En el ámbito de la regulación de la acumulación de capital, mientras la racionalidad que guíe la actividad productiva material y de servicios esté determinada por la maximización de la tasa de ganancia, la tendencia ineludible hacia la concentración de la riqueza en pocas manos estará siempre presente con sus nefastos resultados.  El Estado deberá desarrollar instituciones para crear condiciones en los mercados que, cuanto menos, reduzcan esa tendencia.  Ya sabemos que las instituciones destinadas a la promoción de la competencia y al control de la oligopolización de los mercados no pueden alcanzar sus objetivos debido al poder formal que detentan.  En este sentido, debiera propiciarse el surgimiento y el establecimiento de empresas ya sea de propiedad privada, pública o colectiva que compitan con las empresas dominadoras de sus mercados reduciendo los efectos de la monopolización y oligopolización de éstos.

Complementariamente, claro ésta, deberá impulsarse un sistema tributario que regule, hasta dónde sea posible, las ganancias extraordinarias que puedan generar esa capacidad en las empresas de reducir o impedir la competencia, de ganar control o meramente cierta hegemonía sobre su mercado.

Estamos convencidos de que con estas propuestas no se va corregir la contradicción central que presenta el sistema, sin embargo creemos que pueden contribuir a crear algunas condiciones que, a la vez que debiliten el poder que detenta la acumulación de capital en la actividad económica, al mismo tiempo generen situaciones económicas, medios institucionales, estados mentales…, que faciliten el surgimiento de nuevas relaciones que hagan posible una distribución del producto social acorde y proporcional a la contribución y necesidades de sus actores en sociedad.

Referencias Bibliográficas

Banco Central de Costa Rica, 2019, “Programa Macroeconómico 2019-2020”, Aprobado en la sesión 5861-2019, enero de 2019. San José.

Bértola, Luis, 2005, “A 50 años de la Curva de Kuznets: Crecimiento económico y distribución del ingreso en Uruguay y otros países de nuevo asentamiento desde 1870”, Working Paper N°05-04, Instituto Laureano Figueroa de Historia Económica, Universidad Carlos III, Madrid.

Dew-Becker, Ian; Gordon, Robert, J., 2005, “Where did the Productivity Growth Go? Inflation Dynamics and the Redistribution of Income”, Working Paper 11842, NBER, Washington.

Hunter Wade, Robert, 2001, “The Raising Inequality of World Income Distribution”, Finance & Development, December, Volume, 38, N°4, International Monetary Fund, Washington.

Londoño, Juan Luis, 2002, “Comercio, recursos y desigualdad en América Latina”, Revista de la CEPAL, N°78, pp.25-38, Diciembre.

Piketty, Thomas, 2014, El capital en el Siglo XXI, Edt. Fondo de Cultura Económica, México.

Solow, Robert, 1997, “How did Economics Get that Way and What Way did it Get?”, Daedalus, Vol.79, No.4, pp

https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=5&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwiRoOf38ZbjAhUQVa0KHbWHCZgQFjAEegQIAxAC&url=http%3A%2F%2Fwww3.wabash.edu%2Feconexcel%2Fabcshot2007%2Fsolow.doc&usg=AOvVaw3guYswCq4Za_e0-LIbkWPX

Strauss-Kahn, Dominique, 2011, “Desafíos mundiales, soluciones mundiales”, Discurso presentado en la Universidad George Washington, Fondo Monetario Internacional

[1] – En nuestros trabajos publicados en la Revista de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (Reuben 2008, 2012) y en uno en vías de revisión y publicación en otra revista, hemos planteado sistemáticamente esta relación entre el mecanismo de la acumulación de capital y la tendencia a la concentración en pocas manos del capital y la riqueza.  En el último trabajo definimos dos conceptos que ayudan a entender la tendencia: el del Fondo de Acumulación Redundante y el del Fondo de Consumo Redundante, el primero es el permite las armas para alcanzar cierto dominio de la competencia, y el segundo es el que equilibra el sistema por el lado del consumo (Reuben s.f.)

[2] – Esta exposición es meramente teórico-analítica; históricamente, las tierras fueron poseída por una clase o sector social o religioso, y con el surgimiento de las condiciones para la constitución de la acumulación de valor, esas tierras se convirtieron en capital; dándole en Occidente, a la clase poseedora la oportunidad de enriquecerse o de mantener sus privilegios nobiliarios, ahora fundados en la propiedad del capital.

[3] – Cuando decimos que la remuneración al trabajo (o el salario medio) puede ser o más alto o más bajo que su contribución real al valor del producto, hacemos referencia a que las condiciones reales del mercado laboral no son, para nada, propias de un mercado perfecto: tanto porque el trabajador nunca tiene toda la información requerida para negociar adecuadamente su contrato (siempre menor a la información de que dispone la contraparte), como porque individualmente no tiene el poder económico (disposición de cierta riqueza) que le permita una posición de poder para ello.  A parte de que, como lo han señalado innumerables investigadores, la institucionalidad que regula esos contratos naturalmente se inclina a favor de los dueños de empresa.

[4] – Desde el 2005, el Banco Central de Costa Rica, “…empezó a introducir cambios en su gestión, en procura de ir cumpliendo gradualmente con las condiciones para adoptar formalmente este esquema [de metas de inflación, como marco para la conducción de su política monetaria]”, (Banco Central de Costa Rica, 2019, p.36).

(*)  Sergio Reuben Soto

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5 COMENTARIOS

  1. En Costa Rica se acabo el incentivo de ser emprendedor.Por ello son pocas las empresas costarricenses las que quedan.La gran mayoría son transnacionales.El Tico ha preferido hacer efectivo su capital y prestárselo al gobierno, sediento de dinero para pagarle a su burocracia los privilegios sin contenido que encarecen la vida. Es un circulo vicioso.Mas prestamos, mas altas tasas de interés ,menos intencion de trabajar y joderse pagando tantos y tantos impuestos y requisitos ,cuando comprando un bono se puede ir al parque o a la universidad a estudiar de la distribución de la riqueza.

  2. Muy interesante análisis. Hace poco, el Ministerio de Hacienda en Costa Rica publicó porque lo forzó la Sala Cuarta a hacerlo, la lista de grandes contribuyentes que autoliquidaron con 0 en sus utilidades entre el 2008 y el 2017. Varios de estas empresas son grandes grupos nacionales (Cemaco, Durman Esquivel, El Colono, INSm Grupo Nación, Improsa, Taboga, Pinturas Sur) y multinacionales (Claro, Chiquita, Dole, Florida Ice&Farm, Del Monte). Acumularon riqueza declarando varios de ellos 0 ganancias durante 9 años en algunos casos. Aqui está la lista.

    https://www.hacienda.go.cr/docs/5c126cb71828b_Lista%20Grandes%20Contribuyentes%20Nacionales-%20Impuesto%20Cero%20%20modificada%206%20dic%202018.pdf

    Mi pregunta: acumular riqueza y declarar que no hay ninguna utilidad año tras año, ¿cómo es que se le llama? Gracias.

    • Buena contabilidad !! Seguir los lineamientos y preceptos de Contabilidad.
      Ejemplo : Ha notado Ud que año con año el ICE,pierde miles de millones, y como le hace ?
      Japdeva,CNP,Fanal………….
      Saludos,Salitas !

  3. Atinado artículo, sin agregar detalle en la corrupción política que hace ma ático al rico, al cual le da créditos tasa preferencial y así los tales tienen N cantidad de tipos de ingreso arrollando enormes cantidades de dinero y. Y a la vez acorpado por el mismo gobierno y sus instituciones para que paguen salarios malos, sumado a ese chineo del gobierno la exención y exoneración junto con precios ridiculos de la materia prima caso común en obra pública lo mismo en compras de insumos de maquinaria y herramientas. De tal manera que los ricos muchos de ellos políticos siguen amasando fortunas y el pobre es decir la mayoría comiendo salteado.

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