lunes 29, noviembre 2021
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¿Qué hacer con ese ser querido con una adicción?

Hablemos de lo que casi no se habla.

La adicción es una enfermedad tratable hereditaria que confunde y sobre la que poco se habla desde nuestra perspectiva innovadora.  Costa Rica no es la excepción.

Nadie es culpable de presentarla, sí responsable de su recuperación, para lo que se deben de traspasar sus mecanismos de minimización, justificación y racionalización.  Se trata de maniobras psicológicas que hacen creer,  tanto a quienes la presentan visiblemente como a sus familias, que no la tienen, lo que facilita su progresión.

Otra de sus características es que este síndrome es de extremos.  Así como puede presentarse en sus fases iniciales controlando muy bien algo o alguien con fines de diversión o recreativos y con una alta tolerancia hacia un objeto, persona, evento o circunstancia, que provoca una fuerte ilusión de  empoderamiento y de gran bienestar;  de igual manera puede presentarse en lo opuesto: una muy baja tolerancia, malestar y hasta aversión con pérdida de control hacia algo o alguien.  Ganchos típicos iniciales  que confunden tanto a la persona vulnerable a la adicción como a sus familiares.

A manera de ejemplo, es común que así como las poblaciones con alto riesgo a desarrollar eventualmente una adicción al sexo se inclinan por conversaciones  o mentalmente giran alrededor de temas sexuales, de igual manera están en riesgo de presentar este tipo de adicción, quienes los rehúyen, casi detestan o tienen una inclinación al celibato sin estar comprometidos con ninguna orden religiosa.

Otro ejemplo típico puede ser un potencial alcohólico,  quien en las fases iniciales de esta enfermedad,  controla y hasta injiere alcohol en cantidades más altas que los demás sin mayor efecto. Como está otro tipo de alcohólico que no toma porque le cae muy mal.  Lo cierto es que en ambos casos podría ser el efecto de una carga genética hereditaria. Siendo los segundos quienes parecen ser los que tienen más probabilidad de desarrollar otras clase de adicciones químicas, sea a marihuana o a medicamentos de género adictivo, por ser generalmente, hijos/as, sobrinos/as o nietos/as de individuos que presentaron alcoholismo crónico y en algunos casos, hasta murieron por esta causa.

El concepto de esta enfermedad,  sus síntomas primarios y secundarios y dinámica en el sistema familiar,  deben ser prevenidos y tratados por todos sus miembros, con el fin de cambiar formas de pensar, sentir y de actuar poco saludables, debido a roles y reglas aprendidas entre ellas, de rigidez, aislamiento, negación y de silencio que conlleva esta enfermedad multicausal.

Esto propiciará que se aprenda sobre este síndrome en su desarrollo gradual y prevenir sus efectos típicos de pensamientos obsesivos, resentimientos tóxicos, desintegración de parejas, pleitos intrafamiliares y con amistades, problemas en el trabajo, desórdenes monetarios, en el campo de estudio  y otros síntomas “normales” que la caracterizan.

Desconocerla, especialmente cuando se tiene un ser querido con cualquier tipo de adicción,  induce a sus familias a no ser objetivos y centrarse erróneamente en el comportamiento de esa persona con la adicción  visible, reaccionando y no accionando; obviando esta enfermedad de fondo que le provoca sus manipulaciones, mentiras, aislamiento,  cambios de estado de   ánimo y hasta violencia en algunos casos; así como su antidependencia o dependencia excesiva en el momento en que su adicción lo pone en aprietos e intenta salvarse con promesas que no llega a cumplir. 

Estas situaciones desencadenan  una confusión gradual en la familia, quienes hasta llegan a sentirse tan o más enfermos que esa otra persona y “cansados de estar cansados…”  síntoma positivo que  empuja a buscar ayuda.

Aprender sobre esta enfermedad y cómo afecta a todos en la familia,  ayudará a conocer qué se debe de hacer y no hacer en estos casos.  Así como a  detectar diversas otras adicciones no químicas que pudieran estar ya presentes en los miembros de ese sistema familiar, tales como: trabajo excesivo, desórdenes alimenticios o sexuales, juego de apuesta, de poder y de alto riesgo y hasta químicas legales o ilegales. 

Lo más importante es que esa familia, sea la biológica, laboral, en el campo de estudio o social,  descubra que absteniéndose de controlar a ese ser querido,  perseguirlo, regañarlo, no adaptándose a sus comportamientos y cambiando cada uno de ellos  es como puede ayudar a esa persona y ayudarse la familia, hay veces es necesario practicar una intervención.

Próximas actividades educativas virtuales:

·         Cinefórum gratuito que ampliará este tema.  Miércoles 30 de junio a las 6:00  p.m.

·         Módulo educativo que presenta una solución a un problema familiar  ¿Cómo ayudarme para ayudar a un ser querido con una adicción?  Sábado 26 de junio y 3 de julio a las 10:00  a.m.

Inscripciones: centrocr@hotmail.com, Tel. 8657-7692, 2271 1655.

(*)  Licda. Priscilla Spano Carazo es Adictóloga.

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