martes 6, diciembre 2022
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La Banda Presidencial habla

Me refiero a la banda presidencial de tela que se usa en determinadas ceremonias como símbolo de la patria.

Se la coloca a quien presida el país en cada ceremonia de traspaso de poderes y en el caso de Costa Rica, posada sobre el hombro derecho, con los extremos unidos bajo la cintura a la izquierda.

Cuando me solicitaron del gobierno hace unos años una opinión basada en mi experiencia personal como exdiplomático y funcionario de la OEA en el extranjero sobre la forma de usar la banda, fue que pude comprobar que algunos aspectos sobre este símbolo no estaban especificados con absoluta precisión en nuestro caso.

Hice un pequeño estudio y consulté diversas fuentes e intercambié impresiones con algunos expertos internacionales y con quienes en esa ocasión tenían que ver directamente con una próxima ceremonia de traspaso de poderes y me encontré con que había aspectos de esta materia que no estaban determinados con exactitud ni en la tradición ni en la reglamentación locales.  Por ejemplo en cuanto al diseño exacto, si debía llevar una roseta, un rosetón, un lazo, barbas o un nudo de remate en los extremos como la llevan las bandas presidenciales de otros países y que se lucen con especial orgullo, entre otros detalles;  detalles como si el escudo debe ser bordado, cosido o estampado y si es bordado si con hilo bañado en oro de 24 kilates o de otro tipo (como se especifica, por ejemplo, en el caso de la banda presidencial de Perú), el tipo de tela, si se fabrica una nueva banda para cada nuevo Presidente y según sus medidas o si es la misma que se guarda y se sigue usando de administración en administración, si hay una entidad o una persona con la responsabilidad oficial de fabricarla y así con otros diversos aspectos de la banda.  Igual investigué respecto de reglas de uso, si se posa sobre el hombro derecho o el izquierdo, etc.  

Por cierto, en un traspaso de poderes de los más recientes se produjo un pequeño lío con el abrochado o la sujeción de los extremos de la banda que no estaba como muy expertamente ensayado y además luchándose un poquito contra el viento que soplaba;  nada grave, pero muy pintoresco.  Ah, porque tampoco encontré nada sobre si debía venir ya unida en los extremos o si se abrochaba o anudaba en el momento de ponérsela al nuevo mandatario.

Concluí que algunos de los aspectos no reglamentados con precisión dependían de preferencias de los funcionarios encargados directamente de la banda en el gobierno y del mismo Presidente en cada caso.  Encontré que no había mucho material sobre este tema ni una persona que fuese realmente experta en lo que concernía a este objeto;  confieso que no sé si en este momento la habrá o no. 

Pero en todo caso lo anterior es de carácter técnico en cuanto a la banda en sí, lo referente a forma, no al fondo;  yo hice mi investigación y envié a las oficinas de protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Presidencia de la República mi sugerencia al respecto, con base en mi experiencia y en observaciones de ceremonias de traspaso de poderes de algunos países, concretamente sobre forma de llevar la banda.  A estas alturas no tengo la menor idea de si eso sirvió o no sirvió para lo que me fue solicitado ni realmente para qué me fue solicitado. 

Y en cuanto al fondo del asunto, poco después tuve una experiencia que me inquietó referente al uso de este objeto tan especial y representativo de la nacionalidad:  en ocasiones solemnes en que el presidente Solís tenía que usar la banda la usaba por dentro de la chaqueta.  Y años más tarde, más recientemente, igual ha venido haciendo el presidente Alvarado.  Ahí ya no me importó si estaba o no establecido con precisión en el reglamento o en el protocolo ni en nada o si se hacía o no se hacía en otros sitios.  Lo que sentí es que estos señores, una vez pasada la ceremonia del traspaso de poderes donde la llevaban por sobre el traje personal y no se iban a quitar la chaqueta en ese escenario para que les pusieran la banda y encima la chaqueta,  anteponían sus personas, sus personalidades, a la patria simbolizada por la Banda Presidencial en apariciones subsiguientes de protocolo.  Veo ahora fotos de actos posteriores y sigo sintiendo que con esa forma de llevar la banda nos dicen:  “primero yo y en segundo lugar, por dentro de mi traje, la patria”.  Esa es la sensación que me provocan;  y yo, como miembro de la ciudadanía de esa patria que representa la Banda Presidencial, me siento con esa conducta irrespetado y hasta ofendido.

Quizás mi interpretación no sea la correcta pero es mi interpretación y mi sentimiento es definitivamente mi sentimiento.  Me llamó la atención este detalle la primera vez y siguió molestándome cada vez que volví a observarlo en las apariciones ceremoniales de los dignatarios.  ¿Cómo es eso de la Banda Presidencial representativa de la república por dentro del traje personal?  Si lo permite el reglamento o el protocolo yo cuestionaría entonces a quienes lo ordenaron así y esperaría una corrección.

Bueno, se avecina una toma de posesión y ahí se impondrá la Banda Presidencial al nuevo presidente.  Ya veremos si este luce la banda en actos ceremoniales posteriores a la toma de posesión como lo más importante de su atuendo por fuera de su traje personal o si también actuará como que primero él y en segundo lugar la patria.  Pero como fuese, para mí meterse el símbolo de la patria por dentro del traje personal denota prepotencia, arrogancia, irreverencia o, bueno, por no dejar de aplicar el principio de inocencia mientras no se pruebe culpabilidad, también podría denotar simple rústica ignorancia. ¿Quién quita?

 (*) Orlando García Valverde, Traductor-Intérprete Oficial

 

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