viernes 27, enero 2023
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¿De qué libertad de expresión se trata?

De cal y de arena

¿Qué tiene que ver la cementera Holcim con la libertad de expresión. Nada. ¿Qué tiene que ver la Florida Ice & Farm Co. con la libertad de expresión? Nada. ¿Y la cadena comercial Walmart? Nada tampoco. ¿Y las heladerías Pops? Igualmente, nada. Y dado el caso de que una de esas entidades comerciales fuese propiedad del Grupo Nación y se desenvolviese en su giro comercial como soporte financiero del periódico La Nación, de modo tal que sus actividades constituyesen el balón de oxígeno determinante de su estabilidad financiera, ¿tendría que ver con la libertad de expresión? La respuesta sería un sí terminante.

Un sí terminante, a tono con lo dicho y decidido por la Sala Constitucional en el voto  # 2022025167 producido en el expediente # 22-016697-0007-CO (caso Parque Viva). Interpretan allí los magistrados –y así lo resaltan a estrepitosa voz los corifeos- que siendo el Parque Viva fuente vital de la oxigenación de La Nación, cualquier restricción a su operación resulta ser un acto represivo de la libertad de expresión y por lo mismo, un acto inconstitucional y absolutamente nulo.

En los hechos de este expediente se registra el dictado de un mandamiento en virtud del cual se ha de presentar un plan remedial idóneo para corregir errores y omisiones determinados por la autoridad pública y perturbadores –así resulta de los hechos denunciados- de la tranquila y ordenada convivencia en su vecindario. Mientras, se dispuso en el Ministerio de Salud que tenían que suspenderse las operaciones del Parque Viva.

Por virtud de lo dicho en el fallo de la Sala Constitucional, eso constituye un atropello a la libertad de expresión en tanto deja a Parque Viva sin la actividad mercantil que genera el oxígeno que en buena parte –según parece- determina la vida financiera de La Nación.

Antojadiza interpretación, extremista y riesgosa –creo- de las provisiones del artículo 13.3 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Porque las actuaciones del Ministerio de Salud no se dirigen arbitrariamente a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones (que es el bien jurídico clave en la provisión de ese artículo 113.3) sino a demandar la corrección de los vicios y fallas que atropellan el interés básico (salud pública) que ese Ministerio cobija. O sea, se hicieron previsiones no por el viciado propósito de impedir la comunicación y la circulación de ideas, sino para requerir las enmiendas a los hechos perturbadores de la salud pública, a los efectos de lo cual se exige elaborar y cumplir un  plan remedial.

Del cierre del Parque Viva resultó el cierre de la tubería del oxígeno financiero de La Nación. Un hecho fortuito que no calza con “la trama” prevista en el dicho artículo 13.3, sea, una actividad procesal del gobierno encaminada a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

Saltan ahora, los magistrados constitucionalistas, a decir que esa deriva de lo ordenado por el Ministerio de Salud importa un hecho que resulta en un atropello a la libertad de expresión. Caprichosa –y peligrosa- opinión que abre la puerta a imposibilitar el dictado de medidas sanitarias a una actividad empresarial ligada a un consorcio periodístico en el tanto el juez crea que ello va a afectarle a éste su supervivencia financiera y por ahí, a reprimir su giro en el mundo de la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

Si La Nación tuviese en la cementera o en la cervecería su soporte financiero, con esa peregrina tesis de los magistrados que ampararon la queja de los promotores de la acción ante la Sala, el Ministerio de Salud estaría impedido de dictar la orden de cumplir medidas sanitarias que impliquen, por sus dimensiones, el cierre temporal de operaciones en tanto no háyase ejecutado el plan remedial.

Es de registrar en piedra esta sentencia de la Sala Constitucional. Evidentemente, por importante e histórica. También porque de ella ha de tomarse nota para seguirle la huella a esa Sala en lo que respecta al celo y la precisión con que aborde el tema de la libertad de expresión que en lo que respecta a los periodistas, que es algo en entredicho.

No se crea que solo el gobierno está en capacidad de restringir esa libertad. El hecho de que los medios de comunicación estén concentrados en pocas manos importa riesgos de distorsión y condicionamientos  a esa libertad puesto que quienes tienen su control pueden manipularla y moldearla. Don José Figueres registró en “El Espíritu del ‘48” la oferta que le hicieron altos personeros de la misma La Nación de un amplio apoyo de la prensa a su gestión si derogaba las Garantías Sociales, el Código de Trabajo y el Seguro Social.

No se crea que el ejercicio de esta libertad no está en riesgo de ser torpedeado también desde las trincheras de las empresas periodísticas. Don Alberto F. Cañas apuntó que nuestro Derecho Positivo impide al Estado coartar el libre flujo de las ideas pero no impide que la prensa sea convertida en refugio de agentes no estatales que imponen restricciones a ese mismo flujo libre de las ideas.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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8 COMENTARIOS

  1. Don Alvaro: Nadie ,ni usted ha tenido acceso a la resolucion que interpusieron los periodistas,no la empresa, La Nacion,en la Sala Constitucional. De ahi que no se, como siendo abogado se arroja al ruedo con semejante interpretacion.Lo mismo le paso a la Ministra , que en su inexperiencia y deseo de figurar terminara junto a su presidente y todos nosotros los contribuyentes pagando semejante » denuncia anonima «.
    Eso le pasa por andar con el bombeta de Juan Diego Castro ,quien vive en un eterno pleito consigo mismo y con su entorno.Le creyo al igual que el presidente todas las historias de un hombre enfermo,agobiado por los problemas familiares que ha enfrentado. Recuerdese que el abuelo de Juan Diego, Florentino Castro fue socio fundador del Diario La Nacion, junto con su famoso Lico. Eran grandes cafetaleros , terratenientes y amigos. Una familia salio adelante y la otra en puro pleito boto la gran herencia. Ese es el clavo , resentimiento y envidias, del que usted con conocimiento o no se involucro.
    Para despejar sus dudas, vea Estado de La Nacion de ayer y cualquier de sus dudas legales se le despejaran y vera por que razones la Sala le dio unanimemente a sus colegas periodistas la razon.

  2. Un nieto de Florentino, muy amigo mío, me contó el teje y maneje de la herencia. Parece que don Florentino manejaba todo con un ejercido de contadores, evitando que sus hijos hicieran tortas, al morir hubo mucha mano peluda. Juan Diego vive disgustado con todo y todos, no es para menos, pero Chavestruz y Pilarrica se tragaron el anzuelo.

  3. No soy abogado ni conozco los traumas financieros de Juan Diego Castro. Pero lo que veo es que surge un portillo para que so pretexto de la «libertad de expresión» que se convertiría en un escudo para proteger otras actividades que tendrían libertad de operar y saltarse cualquier regulación, bajo la sombrilla de libertad de expresión. Lo que sería y es algo muy peligroso para la libertad general, que para mi es más que solo la libertad de expresión.

  4. Idiay Alvaro pero vas para el estadio Saprissa ? Ese si puede estar a lleno completo y no tener extinguidores siquiera ,mientras tiran bengalas? Muy obvio y chambon el trabajo que hizo la Joselyn.Olvidate del fondo,vos como abogado sabes que por la forma y el procedimiento no tenia cabida ese cierre.

  5. Soy optimista, y creo en la sentencia Erga Omnes, para todos excepto para sí misma (la sala) y en otra ocasión con diferentes circunstancias la resolución será diferente y no se abrirá un portillo para que medios que manipulan la opinión sean blindados si son dueños de una actividad comercial de donde provengan sus ganancias.

  6. La única libertad de expresión que les interesa a sus propietarios es la suya, en cuanto a la libertad de información podemos decir que brilla por su ausencia, lo que no les interesa o no responde a sus intereses no existe como en la pesadilla orwelliana. El diario de Llorente se convirtió o ha pretendido ser, a lo largo de más de siete décadas, el amo de la conciencia de todos los costarricenses, además de llevarlos a ser cómplices de sus intereses y maniobras, incluso financieras, aunque vayan en contra de la mayoría de la población. Justo es decirlo, ese diario conoció mejores tiempos con don Guido Fernández, todo un caballero y hombre culto de pluma exquisita, tal y como no los recordaba el periodista y escritor Carlos Morales Castro.

  7. La Nacion esta bien acicalada en el costarricense.No pasa un dia en que no esta en la noticia para bien o para mal.
    Es el punching bag de los politicos y de aquella vieja izquierda.Me acuerdo de don Pepe, el gran caudillo y tres veces presidente que impulso La Republica y el Excelcior con la plata de Vesco,dirigida por Beto Cañas,y no le hicieron mella al periodico adversario.Multas ,impuestos,sanciones ,intereses,demandas han pagado al estado y a personalidades como Oduber y el chiflado de Castro y ahi sigue tan campante como Jhonnie Walker. Dicen que esta quebrada,hasta el Presidente lo dice,pero paga al dia sus obligaciones y yo queriendo comprar unas acciones para ser socio,me dice mi corredor de bolsa que son dificiles de conseguir.Asunto extraño. Practicamente el 90% sino mas de los costarricenses han convivido con esta empresa.Saben que si la noticia esta impresa en La Nacion,mentira no puede ser,puesto que seria demandada por millones.Eso no sucede con los digitales,donde se permite decir de todo,aunque no tenga el minimo sustento.
    Pensar que una Ministra de Salud,sin experiencia y siguiendo ordenes verticales iba a doblegar a los periodistas de La Nacion,me parece bastante ingenuo,claro esta, si se es imparcial.

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