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“Escuchando el Viva Vargas de ayer construimos una nueva propuesta política guanacasteca”

Fuente: Ronald Vargas Araya  |  2012-05-10

La auténtica historia de Costa Rica la escribirá definitivamente y para siempre el pueblo humilde, el verdadero pueblo costarricense…este pueblo inspirado en ejemplos de patriotismo como el de don Juan Rafael Mora” (Carlos Luis Fallas, CALUFA)

Podemos afirmar, respaldados con buenas bases históricas, que en el ámbito guanacasteco, el fenómeno político más significativo a partir de los años treinta, fue la aparición del doctor Vargas bajo el reflejo de un pequeño partido regional construido mientras curaba el dolor de su pueblo. “El Partido Confraternidad Guanacasteca fue el fruto de un movimiento político que se generó en Guanacaste en los años treinta como respuesta a los serios problemas sociales y económicos que vivía esa provincia en ese período mencionado. El aislamiento, la pobreza y la falta de oportunidades en educación, empleo, entre otros, en que se hallaba la mayoría de la población guanacasteca fueron factores decisivos en la conformación del mencionado Partido”.[2]

Para comprender en detalle la relevancia de tales afirmaciones debemos remontarnos hacia aquellos tiempos, donde la situación mundial, nacional y regional era aún más difícil de la que sufrimos hoy día. El panorama mundial se había visto sacudido por algunas crisis, entre ellas hambrunas, guerras y la sonada depresión económica de 1929, con la consecuente baja de los precios internacionales del café, la disminución de las exportaciones y un aumento desproporcionado del desempleo general… Esta coyuntura acentuaría la conciencia social costarricense, situación visible primero con la aparición del Partido Reformista del ex sacerdote Jorge Volio y poco después el surgimiento del Partido Comunista costarricense (16-06-1931). “Se organizaron huelgas y protestas. Profesionales y obreros exigían garantías sociales para el sector laboral. El esquema oligárquico se tambaleaba. La década fue testigo de la respuesta dada por el grupo dominante: mecanismos abiertos de dominación. La represión y el fraude electoral tuvieron campo fértil en la inconsciencia y la sumisión, productos del patriarcalismo político.”.[3]

La situación regional tampoco fue la mejor cuando los hacendados impusieron jornadas más duras de trabajo y peor pagadas, amparados en la crisis económica mundial. La provincia de Guanacaste había sido la "Cenicienta de los años treinta, cuarenta y cincuenta, a la cual solamente podía llegarse por lancha, o después de horas de cabalgar o de sufrir el golpeteo monótono de las carretas. A la vez que se daba una dominación externa por parte de la metrópoli sobre la oligarquía detentadora del poder, se daba, una dominación interna por parte de ésta misma. El fenómeno se trasmitía como un virus de los más contagiosos. La capital dominaba al campo. Para ello se valió de los gamonales y caciques regionales, latifundistas en su mayor parte. Éstos, a su vez, ejercían una presión inmediata sobre peones, aparceros, minifundistas, pequeños propietarios, etc.”.[4]   La Casa de Guanacaste (fundada por académicos e intelectuales que reflexionaban buscando el progreso provincial) y el periódico El Guanacaste, funcionando ambos desde San José en los años treintas, se convirtieron en medios principales para crear la comunidad de los promotores regionales y para elaborar el discurso y la identidad regionales…la tierra estaba abonada para la cosecha varguista. Desde ese periódico se promovió que “la única forma de lograr las metas regionales consistía en abandonar las pequeñas disputas y entender que Guanacaste no era una provincia cualquiera, porque las demás provincias recibían siempre la atención del gobierno, sin ningún esfuerzo adicional, mientras que Guanacaste era siempre abandonada a su suerte. La única solución para los guanacastecos era unirse y obligar al gobierno a escuchar sus demandas, o—todavía mejor— resolver sus problemas por medio de una acción conjunta y coordinada”.[5]

Graduado con honores en Francia, como Médico y Cirujano en 1934, el doctor Francisco Vargas se topa con este complejo panorama social, aunado con la exclusión que sufría la región chorotega. Ya el periódico El Guanacaste le había hecho su campaña como excelente médico, que muchas veces curaba de gratis y que buscaba el progreso y bienestar de la provincia. “A su regreso de Europa, encontró a su provincia más abandonada que cuando había partido a París. Estas circunstancias lo indignaron e inspiraron para llevar a cabo el movimiento cívico, cultural y político más sublime de la historia de Guanacaste y, para ello, se rodeó de grandes maestros como Marcelino García Canales, Adán Guevara Centeno, Agustín Rodríguez González, Pedro Arauz Aguilar, Oscar Ruiz Centeno, el telegrafista Liborio Flores y obreros como Francisco Caravaca. Así nació el Partido Confraternidad Guanacasteca…”.[6]

A pesar que el Doctor Vargas inició su ejercicio profesional en San José, “convirtió su profesión en un apostolado de ayuda a los más necesitados, tanto en el Hospital San Juan de Dios, junto a…Rafael Ángel Calderón…y Moreno Cañas…como en los ranchos humildes de la pampa guanacasteca.  Las condiciones de vida, así como de las injusticias de que eran víctimas  los trabajadores  guanacastecos, lo llevaron a incursionar en la política, donde demostró su liderazgo”.[7]  Dar respuesta a la situación de su provincia natal fue un reto permanente que el Doctor Vargas asumió tanto desde su compromiso profesional como desde sus discursos políticos, ya que un líder político jamás debe ejercer su rol de forma complaciente o indiferente ante la realidad de pobreza e injusticia dominante a su alrededor, a no ser que su papel sea mantener la inconsciencia social, objetivo contrario a las luchas que en todo momento emprendería con valentía el doctor Vargas. “Él regresó al país pero, en lugar de dedicarse a ejercer su profesión en la capital, en donde hubiese ganado una fortuna, se instaló en su provincia natal para combatir el paludismo, el alcoholismo, la malaria y la corrupción política… fue político decente que provocó anticuerpos en algunos sectores, porque lo que él hacía y decía no calzaba con lo que entonces eran prácticas comunes”. [8]

Creemos que Vargas regresó a Costa Rica con ideales médicos más que políticos, pero en algún momento de su ejercicio profesional sufrió una profunda conversión personal que lo empujaría poco a poco a abandonar su profesión de doctor para iniciar su carrera política: era una situación inevitable que padecen las personas con profundo espíritu de servicio y hondo compromiso social cuando descubren la oscura telaraña política que apaga todas las buenas iniciativas populares si no tienen un color político determinado. El doctor Vargas fue “hombre de una profunda cultura, lector incansable, humanista con vocación universalista y lleno de amor por su nación, se dedicó a luchar por la salud del pueblo costarricense y también a condenar las malas prácticas de la época, lo cual le llevaría a chocar con algunos grupos de su pueblo y del país. Por esta vía, terminó actuando en el terreno de la política, como era inevitable, y fundó su partido Fraternidad Guanacasteca”.[9] 

La fundación del Partido Confraternidad Guanacasteca en 1937 fue el resultado de un proceso de tres décadas de elaboración del regionalismo guanacasteco en Costa Rica. Desde inicios del siglo veinte, la prensa costarricense comenzó a brindar espacio a columnistas que elaboraban un discurso sobre la identidad regional guanacasteca y promovían la unidad entre los guanacastecos. Hacia la década de 1930, se había generado un discurso heterogéneo pero con ciertos rasgos en común, que se refería a la provincia de Guanacaste como la cenicienta de la nación, como la comunidad injustamente abandonada por el estado nacional y el rincón que había sido expulsado del vagón del progreso”.[10]  Hoy nos encontramos precisamente ante una situación histórica similar; desde hace varios años alguna prensa regional no vendida al partido en el poder y diferentes líderes sociales de la provincia, apadrinados por estudios de las universidades y otras investigaciones, venimos insistiendo que el haber puesto todos los huevos del progreso provincial en la canasta del turismo no ha sido la mejor decisión política, pues los índices de pobreza, hacinamiento, desempleo y diversos problemas sociales nos mantienen, a pesar de la riqueza generada por el turismo, como la región más empobrecida de Costa Rica. Este es el momento histórico para que una fuerza política regional logre encauzar el inconformismo y el descontento social en beneficio de la provincia, lo que ya no pudo hacer el partido en el poder ni aún con tres diputados de la zona.

La forma de hacer política de aquellos tiempos no era tan lejana a las mañas politiqueras de hoy: partidos de futbol, música ensordecedora, corridas de toros y topes dedicados al generoso candidato, que viene con su manada dispuesto a devorar los banquetes que con esfuerzo le ceden los pueblos que visitan; licor en abundancia para sus acompañantes y sobre todo miles y miles de promesas para todos los pegabanderas y partidarios. Y los pastores y curas bendiciendo con sus discursos o con su silencio cómplice a los corruptos que históricamente no dejan de mamar la teta siempre abundante del Estado, la misma que pone techo y pan en sus templos. De la misma forma en aquellos tiempos “las campañas políticas se basaron en falsas promesas, bailongos, marimba y guaro pagados por el gamonal. El fraude electoral se institucionalizó, llegando a extremos increíbles; la represión adoptó todas las formas y la persecución política estuvo a la orden del día. Se hizo presente el servilismo total, el brochismo interesado, el nepotismo y la aplicación antojadiza de la ley, que se convirtió en arma política de primer orden. Todo esto fue favorecido por el mismo aislamiento en que se encontraba Guanacaste, la falta de conciencia política, el conformismo, las creencias míticas y fantasmagóricas; secundadas, indudablemente, por una actitud de resignación defendida por la Iglesia”.[11]

Esta caótica situación, propicia para mantener en el poder a la misma élite de siempre, era como una cafetera que chillaba de calor y exigía la alejaran del fogón. Un movimiento contestatario se asomaba con la novedosa forma de hacer política que traía el doctor Vargas, basada en la justicia social, la honestidad, la verdad, la valentía y el altruismo.“En la pampa, la rebeldía se manifestó a través del Partido Confraternidad Guanacasteca, con orientación socialcristiana, dirigido por profesionales, pequeños y medianos propietarios y las mujeres, quienes aún sin derecho a voto, lo apoyaron ardorosamente. Este partido arrastró de inmediato a los sectores más humildes, peones, aparceros, sabaneros, boyeros, cocineras y, hasta los mismos gamonales, aunque fuera por despecho con la oligarquía; se unieron alrededor del máximo caudillo del partido y la pampa se estremeció al grito de: ¡VIVA VARGAS!”.[12]

Ningún partido presente en la provincia hasta el día de hoy supo valorar tanto la riqueza del aporte de la mujer ni se vio tan inspirado por el espíritu femenino de lucha social como lo logró la Confraternidad Guanacasteca; al respecto testimonia el profesor Fajardo lo siguiente: “en las luchas cívicas de la CONFRATERNIDAD GUANACASTECA, durante la década de los treintas, la participación femenina fue clave y reconfortante para su líder, el Dr. Francisco Vargas Vargas (1909-1995). Entre numerosas y valientes mujeres confraternitarias destacaron María Clara Álvarez, Rita Vado, Orfilia Ruiz o Socorro Bolívar. La historia local de Guanacaste testimonia esas conquistas cívicas, hermosas lecciones de cariño por el terruño amado. Ellas deben servirnos como paradigma en las luchas contra el Guanacaste ajeno, que una minoría materializada pretende enquistar, a la luz de procesos globales desenfrenados”.[13] Esta situación inédita es más admirable aún porque la mujer no tenía todavía el derecho al voto. Las mujeres de la provincia, si se lo proponen, son capaces de llevar al poder a otras mujeres y hombres que no respondan a la línea patriarcal ni a principios machistas, a fin de promover más leyes y acciones que dignifiquen y rescaten el aporte femenino en la construcción social más que sólo en la familiar.

Hasta entrado el siglo XXII no podemos establecer comparación alguna en la política regional con este fenómeno social o “movimiento del doctor Francisco Vargas Vargas y el partido Confraternidad Guanacasteca. Este grupo político ha sido el único que en la historia de Guanacaste ha dado la lucha desde sus bases por la reivindicación de las clases populares, y aunque fue perseguido por el poder central costarricense, logró llevar diputados al Congreso del Estado”.[14]  Sin duda alguna “Vargas Vargas es el gestor de una nueva actitud. En su época, Guanacaste votaba, pero no elegía. Su legado histórico se encuentra en los llanos, “que dan libertad para opinar”. Siempre se mostró preocupado por la conciencia cívica de su pueblo porque su causa fue de convicciones y su capricho hipocrático: no dejar morir a ningún guanacasteco. Su compromiso se convirtió en una máxima de acción: “Medicina sin contenido moral no es medicina”.[15]

Hoy Guanacaste sigue votando por papeletas oficiales, pero no eligiendo a verdaderos líderes y liderezas embarrialados de los problemas comunales, que sepan acompañar la indignación de tantos pueblos que se siente traicionados por las malas decisiones de sus políticos, quienes los vendieron, los traicionaron y después, sin reparo alguno, regresan a darles “el beso de Judas” para ser reelegidos. Aunque la derecha malintencionada siga tildando con el peyorativo de “comunistas” a los líderes sociales que buscan reivindicar a su pueblo, la fuerza de la verdad los respalda, y sus obras hablan más que mil calumniosas palabras. “Ya desde antes de ser electo como candidato principal del Partido Confraternidad Guanacasteca, Vargas había enfrentado acusaciones de ser comunista. En octubre 1937, Vargas declaró que no contestaría más a acusaciones personales, ya que “el destino de 67 mil personas estaba en juego”. Según Vargas, después de 115 años de ciudadanía costarricense, los guanacastecos continuaban viviendo sin hospitales, carreteras o escuelas secundarias… “No soy comunista. Soy Socialista Cristiano”,[16] escribió Vargas en el periódico El Guanacaste.

Las tácticas habituales de los partidos históricos en Guanacaste, más que imponerse por las ideas o propuestas políticas sensatas, ha sido tradicionalmente el ataque directo a los contrincantes políticos mediante chismes, anónimos y argumentos “ad hominen” que hieren la inteligencia y buscan humillar, calumniar y herir la personalidad y autoestima del rival. Estas mismas armas usaban los urbinistas y otros políticos tradicionales en los años treinta al contemplar incapaces el ascenso del varguismo. Los políticos de hoy no debemos continuar estas campañas de desprestigio sino las de propuestas sensatas y verdaderos debates de ideas. “El poder de convocatoria de Vargas Vargas no tiene parangón en la historia de Guanacaste. Cinco mil en Llano Grande significó un respaldo contra la intolerancia y la injusticia, pues el insulto y la calumnia son las armas de los cobardes y los incapaces… La Confraternidad será más grande cada vez que Guanacaste conquiste nuevas batallas con la dignidad. Ahora precisamente hay silencio para la reflexión.”.[17]

Los políticos tradicionales acostumbran mover cielo y tierra para ganar un adepto, visitando hasta los ranchos más lejanos y abrazando sin contemplación hasta la señora más sudada…pero cuando ganan en general nunca regresan a esos lugares y desconocen a todas las personas humildes que los eligieron. Por el contrario, al ser electo en 1938“Vargas Vargas emprendió una gira por los pueblos de Guanacaste, testimoniando su agradecimiento por el apoyo que le dieron y ratificando su intención de luchar por los intereses de la provincia. Quería, evidentemente, mostrar una faceta nueva a sus coterráneos. Hacer lo contrario de quienes, resultando electos, se olvidaban de inmediato de su pueblo y se alejaban de los llanos…Por primera vez en la historia guanacasteca, un candidato de la provincia, lanzado independientemente alcanzaba la victoria. Solamente por la alegría de ver a su caudillo electo diputado, pudo el pueblo de la sabana olvidar los fraudes…”.[18]

Como líder político el doctor Vargas nos sigue retando a todos los que tomamos el camino de la política a reconocer que todavía es posible “ser hombre público, profesional destacado y servidor de la comunidad, sin hacer jirones de la honradez y de la limpieza de vida”,[19] como no es habitual ver en muchos líderes políticos actuales. “El pensamiento de Vargas Vargas, hijo de Palmira de Carrillo, signa un símbolo de lealtad y acción con el ser humano, contra la desfachatez de sus adversarios. Luchó contra la cincha, la bajeza y el encarcelamiento. El oscuro panorama de Guanacaste en la década de los treinta, lo convirtió en una bandera para iniciar el progreso material, social y humano de la provincia”.[20] Sin embargo una cosa es que un líder carismático levante un partido y otra que el mismo partido logre permanecer en el tiempo con o sin su líder, situación que llevó al deceso la Confraternidad Guanacasteca cuando su líder enfermó; “el éxito inicial del Partido Confraternidad Guanacasteca no generó bases para una articulación sólida de las fuerzas regionalistas a más largo plazo, sino que, después de una euforia inicial, las posibilidades de este partido en la política nacional se extinguieron rápidamente”.[21]Desde ya los nuevos confraternos debemos ir creando células partidistas que luchen permanentemente por el bienestar de sus comunidades y cuando sea el momento oportuno apoyen también en la lucha electoral, asegurando así con un fuerte trabajo de base, un movimiento social y político duradero.

Vargas nunca fue un político Meseteño, o alguien que vivió de espaldas a los problemas de su gente, todo lo contrario:“como congresista, como constituyente, como dirigente político luchó con éxito por impulsar mayores niveles de desarrollo en su provincia y mejores condiciones de vida para sus conciudadanos de la pampa. El doctor Vargas Vargas, dedicó su vida entera a luchar por el desarrollo humano de los guanacastecos y de Costa Rica, tanto en la salud, como en la educación y la cultura, lo mismo que en la actividad política y de servicio público, y por ello dejó un legado que debe ser aquilatado en toda su dimensión por las presentes y futuras generaciones de costarricenses. Por ello y saldando una deuda de honor y agradecimiento, se le concedió el título de Benemérito de la Patria, pues el de “Hijo Ilustre de la Provincia de Guanacaste”, no es suficiente para rendir honor a quien honor merece”.[22] La Asamblea Legislativa le confirió hace pocos años este título que muy pocos guanacastecos se honran llevar.[23]  “Hoy Guanacaste necesita otra vez un Francisco Vargas Vargas, muchos luchadores en la Confraternidad, 5.000 hombres en Llano Grande, para el renacer de Guanacaste”. (Miguel Fajardo).[24]  “Hace falta su voz, porque señalaba derroteros. Su energía combativa desde el verbo. Para el escritor Julio Suñol, el Dr. Vargas Vargas “sostuvo sus recias posiciones y creó una escuela de decencia política”. Dicho aserto es un reconocimiento contra las mezquindades de algunos sectores, los cuales han tenido que rendirse, sin duda, ante la altura honesta del pensamiento y las propuestas varguistas”.[25] El reto es mayúsculo para los que queremos ser políticos guanacastecos auténticos; aquí tenemos el mejor espejo hasta hoy conocido en la provincia, aunque Vargas siga siendo el político más desconocido en nuestras contiendas electorales…eso le conviene a los políticos tradicionales.

Visto desde Guanacaste, el Partido Confraternidad Guanacasteca desempeñó un papel notable en las políticas nacionales de los últimos años de la década de 1930. Fue capaz de movilizar amplias masas de población pobre, los sectores medios e, incluso, a algunos de los representantes de la clase terrateniente en Guanacaste, y generó grandes expectativas—especialmente, entre las clases bajas—y temores—en los grupos poderosos en los ámbitos provincial y nacional. Sin embargo, el sueño del líder del partido Francisco Vargas Vargas de crear un amplio movimiento político sin barreras sociales nunca se realizó… El increíble éxito del nuevo partido regionalista en 1938 se convirtió en un mera nota al pie de página de la historia política de Costa Rica; no se trataba del sol naciente de la redención sino de un simple estrella fugaz que desapareció antes de recibir altura importante”.[26] La enfermedad permanente en su columna por haber caído de su caballo durante la campaña política (situación que lo hizo alejarse en momentos cruciales para recibir tratamientos en el extranjero), los constantes y malintencionados ataques, las persecuciones y encarcelamiento a sus seguidores y el fraude electoral en todas sus campañas, unidos a la traición de no pocos seguidores, algunos de los cuales terminaron pasándose al partido en el poder para asegurar su posición política, dieron al traste con el mejor proyecto político provincial que se había conocido en la Pampa (y hasta el día de hoy…).

El Dr. Vargas, fue un líder guanacasteco que hace ya muchos años conformó el PARTIDO CONFRATERNIDAD GUANACASTECA y movilizó a miles de coterráneos en la lucha por dignificar la vida en nuestra provincia. Por ello hemos bautizado con su nombre a esta organización que nace; de la misma manera elaboramos las demandas para discutir con ustedes…”. [27] Tanto este movimiento de lucha contra los desalojos en la zona costera como otros grupos sociales, fundaciones y organizaciones ecologistas de Guanacaste, tal como la Asociación Confraternidad Guanacasteca, siguen encontrando en Vargas Vargas la inspiración para sus luchas…sin embargo los partidos políticos, aún los de inspiración social cristiana, como fue la Confraternidad Guanacasteca, sienten que esta camisa les queda bastante grande y prefieren ignorar su hermoso pero exigente legado. “El movimiento regionalista, políticamente debilitado, renacería después de 1950, pero en una forma más cultural que abiertamente político-electoral”,[28] continuaría animando luchas ambientales desde los años noventas y a partir del 2012 vuelve a renacer en la lucha electoral.

Las motivaciones religiosas cristianas eran tan profundas en este político criollo que hasta lo hicieron comparar su misión con la de Cristo en varias ocasiones, presentándose al pueblo guanacasteco como un nuevo redentor social.“El doctor Vargas inauguró su campaña en 1937 llamando a los guanacastecos a acompañarlo en la “hora del sacrificio”, ya que había llegado el momento de la redención. El anuncio en “El Guanacaste” se dirigía a los jornaleros, sabaneros, agricultores y ganaderos por medio de un lenguaje bíblico. Vargas Vargas se comparó con Cristo y ofrecía redención a todos los guanacastecos, pobres y ricos. La provincia había estado abandonada por el gobierno por ciento quince años, y ahora había llegado la hora de levantarse y tomar acción: “Abajo los traidores de las ideas de Cristo!”—aclamaba Vargas… “Estoy sacrificando mi vida, mi trabajo y haberes, por esta causa, por la misma que murió Cristo hace 1937 años”.[29]

Inspirado en los aportes del Lic. Miguel Fajardo,[30] amigo y maestro de mil batallas, proponemos algunos pensamientos para construir un DECÁLOGO Confraterno con frases originales del Dr. Francisco Vargas, que tal vez hoy nos digan más a las y los guanacastecos de lo que ayer les pudo decir:

1.     Nuestra causa no es de ambiciones, sino de convicciones.

2.     El pueblo que no lee, se nutre de chismes.

3.     Dolor de uno, dolor de todos, nada para nosotros, todo para los que vienen

4.     Nadie debe comprar un solo voto ni repartir aguardiente para hacer sufragar a nuestros hermanos. Nuestro deber es regenerar, no degenerar.

5.     Los que roban al Estado se roban a sí mismos y a todos los costarricenses.

6.      La página negra de nuestra historia la han escrito aquellos que han contribuido y siguen contribuyendo en la entrega de nuestra patria maniatada a las futuras generaciones.

7.     El que es honrado debe serlo en todos los momentos, en todas las circunstancias y en todos los actos de su vida.

8.      Hay que hacer un censo de vagos de todas las clases sociales y ponerlos a producir, y suprimir los sueldos “gruesos” para un solo individuo.

9.      Cuando los de arriba pierden la vergüenza, los de abajo pierden el respeto.

10. No soy comunista, soy socialista cristiano, y vale la pena morir por ideales superiores en el momento preciso. 

[1] Artículo para celebrar en Guanacaste el 17 aniversario de su partida. Un 14 de mayo de 1995 falleció el doctor Francisco Vargas Vargas, el más famoso médico y político que recuerda nuestra provincia, el mismo que sentenciaba siempre: “la política sin moral no es política, la medicina sin moral no es medicina”.

[2] El partido Confraternidad Guanacasteca; http://www.liberia.co.cr/ellibro/1930-1940.htm

(sitio hoy fuera de línea).

[3] IBID

[4] IBID

[5] Viales-Marín (2008); La hora del sacrificio: el Partido Confraternidad Guanacasteca y su éxito fugaz; Revista electrónica de historia UCR, 9° Congreso centroamericano de historia, San José.

[6] Pizarro Méndez, Ronny (2007); Llano Grande de Liberia, setenta años después; artículo periodístico, http://www.tribunademocratica.com/2007/12/llano_grande_de_liberia_setenta_anos_despues.html

[7]Asamblea Legislativa.  Información recopilada en el link: http://www.asamblea.go.cr/Centro_de_informacion/Sala_Audiovisual/Benemritos%20de%20la%20patria/Forms/DispForm.aspx?ID=80

[8] Suñol, Julio (2009); Centenario del doctor Vargas Vargas; artículo en el Diario Extra. http://www.diarioextra.com/2009/abril/07/opinion08.php

[9] Suñol, Julio. Op. Cit.

[10] Viales-Marín (2008); op. Cit.

[11] El partido Confraternidad Guanacasteca;  op. Cit.

[12] IBID

[13] Fajardo, Miguel (2008); Presencia de la mujer guanacasteca; en http://culturaliberiana.org/index.php?option=com_content&task=view&id=52&Itemid=1

[14] Rivera Hernández, Gina

Comentarios

  • Observador de la Cosa Pública y Privada2012-05-10 En Guanacaste mientras haya "muchas tierras en pocas manos y muchas manos con poca tierra o sin ella" el grito a Vargas y lo que significó, se escuchará de viva voz o quedamente en cada habitante de la provincia que recuerde o escuche el nombre de Gil Tablada y su sacrificio por un pedazo de tierra para trabajarla. En la lucha que sigue siendo desigual, surge firme y combatiente la incorporación a la misma de "cartagos" como Ronald Vargas, (quien a pesar de no mencionarlo puntualmente en este artículo), para enfrentar las injusticias no cuenta el origen de la persona sino la conciencia y la disposición para darse a los(as) otros(as).
  • José2012-05-10 Respecto a Gil Tablada, justo lo que fue el asentamiento del IDA con su nombre en Bahía Salinas, es ahora la vergüenza, la deshonra a ese personaje luchador, puesto que aquellos quienes alguna vez llegaron pidiendo que se les regalara una parcela, las han cedido al capital foráneo, al punto que quienes ahí mandan ahora son los "inversionistas" extranjeros... Es así como mucha tierra se queda en pocas manos. Así es como la tierra del orgulloso pueblo guanacasteco parece otro mundo; un mundo donde tienen poca o ninguna cabida los propios guanacastecos.
  • joaquin quiros2012-05-10 Hace mucho rato ya, que vengo escribiendo comentarios en contra de la pasividad,indiferencia, e indolencia de los guanacastecos,,,llama mucha la atención ver como ,al igual que en el valle central se dejan arrebatar lo más grande del ser humano,,,su dignidad,,, su patriotismo,,,,y su identidad,, en ocasiones hasta he pensado que los guanacastecos se olvidaron de Vargas, o simplemente ya dan por perdida su Amada Provincia,,,me decía Ramírez Saizar en una ocasión que compartimos un café,,,nuestro pueblo poco a poco ha dejado de ser el pueblo que nos vió nacer, y criamos,los hombres y mujeres ceden f'acilmente las tierras, talvéz por su pureza de corazón o por su sencillez, o como sucede actualmente por los políticos corruptos vende Patria, que se deslumbran ante el dinero de los mal llamados inversionistas. Ronald un fuerte abrazo,,,siempre en la lucha
  • Rafa2012-05-10 Para qué el ex cura confunde a la gente si va con el Frente Amplio?
  • Ronal Vargas2012-05-11 Confundí a los editores Viales-Marín, con la autora Soili Busca, gran historiadora de la UCR, para ella mi admiración por este excelente libro que debe citarse entonces: Busca, Soili (2008); La hora del sacrificio: el Partido Confraternidad Guanacasteca y su éxito fugaz; Revista electrónica de historia UCR, 9° Congreso centroamericano de historia, San José. Gracias por los interesantes comentarios a esta investigación que presentaré en un Congreso de la U.N.A, en Liberia.
  • Ebrenes2012-05-13 Rafa, cuál sería el delito de Ronald? Lo que está planteando es correcto. Qué ortodoxia supone? Todo ciudadano de buen corazón, toda organización que busque reivindicar a los pobres y humildes, explotados y excluidos, merece confluir a la gran empresa de producir la justicia como uno de los grandes cometidos de le función pública que debe alcanzarse cuanto antes.
  • Revolucionario.2012-10-13 Rafa, que tiene de malo ir con el Frente Amplio, es el único partido a nivel nacional que trabaja con ideales de igualdad, reinvidación de los pobres, explotados, lo patriótico, la lucha del pueblo. Y a nivel local existen otros excelentes partidos que luchan con transparencia y trabajo. Al " ex cura" como lo indica Rafa, mi respeto y admiración por su trabajo.

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