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Situación crítica en la eurozona

Fuente: Víctor Corcoba Herrero  |  2012-07-12

Columna Algo Más que Palabras

El conjunto de estados miembros de la Unión Europea, por cierto cada día más desunidos y desorientados, con políticas de empleo desgastadas y acciones poco democráticas, que han adoptado el euro como moneda salvavidas, se encuentran en un callejón sin salida. El futuro es tan negro que la ciudadanía, víctima de la mayor crisis de empleo que se conoce, anda tan desesperada como desesperanzada. La realidad es la que es, y en la eurozona, más de la tercera parte de las personas en edad de trabajar están desempleadas o excluidas del mercado laboral. 

Lo malo es que la situación va a seguir empeorándose, con despidos masivos y ofertas de trabajo similares a la esclavitud. Las diferencias entre países imposibilitan una estrategia concertada. Está visto que los gobiernos por si solos no pueden abordar la recuperación. Se precisan ideas globales para una moneda única en decadencia. Recordemos que, únicamente el veinte por ciento de la población mundial, tiene una protección social adecuada y más de la mitad no tiene ninguna cobertura. Sin duda, hoy son más necesarios que nunca los programas de protección social para atenuar el impacto negativo de la actual crisis económica.

Ciertamente, no hay escapatoria fácil, pero la solución tiene que ser cooperativa y corresponsable, todos con todos, porque a todos nos afecta. Los costes deben ser compartidos y la coordinación es esencial. Sin duda, los países de la eurozona deberían estar más unidos y ser mucho más solidarios para poder avanzar y superar la crisis, que está dejando una estela de pobreza como jamás. No sólo hay remedios meramente financieros a la crisis financiera, hay otros medios, como pueden ser las políticas bien elaboradas en materia de desarrollo, industriales y tecnológicas. En Europa no se intensificó la protección social y este descontento político está alimentando una reacción ciudadana que va a ser difícil pararla. En países como España, los que más están pagando los costos de la actual crisis es la ciudadanía trabajadora, que ve como cada día tiene menos recursos y menos derechos laborales. Fruto de una desconexión entre el ciudadano y sus dirigentes, las personas y la política, el gobierno y el pueblo, lo que hace es agravar la situación e impedir desarrollar nada conjuntamente.

Las instituciones tienen que prestar auxilio a las preocupaciones de las personas y actuar rápidamente para calmar los ánimos. Evidentemente, la eurozona atraviesa una situación crítica, pero no con medidas de ajuste social, como puede ser la reducción de la prestación de desempleo, se va a mejorar la situación. Cuando una ciudadanía no puede soportar más recortes, porque realmente está empobrecida -caso español-, hay que buscar otras alternativas, por ejemplo a través de la creación de impuestos, donde pague más el que más tiene, es el caso de las grandes fortunas a las que aún no les ha afectado la crisis. A los desempleados no se les puede quitar las migajas, porque tampoco se ofrecen puestos de trabajo decentes; trabajo que como sabemos es un derecho y un deber constitucional.

Desde luego, la eurozona debe actuar en conjunto, y no sólo sobre dominio alemán, con formulas menos injustas, anunciando menos recortes y más justicia, verdadera transparencia de las instituciones, con políticas firmes que ayuden a calmar los desalientos de una ciudadanía que no puede más. Sin embargo, el sueldo medio de las cúpulas de grandes empresas españolas sube a 7,5 millones. Ni el necesario tijeretazo de Zapatero sirvió para nada, ni los imprescindibles recortes de Rajoy a las clase más humildes hace justicia a la situación que vivimos. Unos siguen cosechando fortunas mientras otros cosechan exclusión. ¿Dónde está el Estado social? ¿Y la Europa social que lucha contra la discriminación?. Mal vamos cuando las autoridades responsables pierden la sensibilidad social y se hace un ataque frontal, con indignos recortes, al mundo de los débiles. 

(*) Escritor
corcoba@telefonica.net 

Comentarios

  • mario madrigal=mm2012-07-12 Una luz en el camino. Discurso de José Mujica en Brasil+20.Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de apoyar todos los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad pueda suscribir. Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza. ¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo que queremos es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? Más claro: ¿tiene el mundo los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible? ¿O tendremos que darnos otro tipo de discusión? Hemos creado esta civilización en la que hoy estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, cuya mirada alcanza a todo el planeta. ¿Estamos gobernando esta globalización o ella nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía que basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad? No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis que tenemos no es ecológica, es política. El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. No venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es lo elemental. Pero la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y las sociedad de consumo es el motor de esto. Porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros. Pero ese hiper consumo es el que está agrediendo al planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no, no se pueden hacer; porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso. Estos son problemas de carácter político. Nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar al mercado. Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca y también los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho”. Y desea más y más. Esta es una clave de carácter cultural. Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hagan. Y lo voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo "rechinan". Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir. Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable. Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cosas: la moto, el auto, cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo al que se le fue la vida. Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor a la tierra, del cuidado a los hijos, junto a los amigos. Y tener, sí, lo elemental. Precisamente, porque es el tesoro más importante que tenemos. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana.

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