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La Costa Rica neoliberal

Fuente: Alfonso J. Palacios Echeverría  |  2012-08-11

Desde hace varios años, con mayor o menor acierto, desde estas páginas y anteriormente desde otros medios electrónicos que me brindaron hospedaje por varios meses, realicé algunas denuncias, análisis y comentarios desde mi particular modo de pensar, sobre situaciones nacionales en lo económico, político y social, el comportamiento de quienes por la investidura de sus cargos deberían conducirse de forma decorosa, errores de bulto en actuaciones y políticas del gobierno existente en su momento, y en general de la hipocresía reinante en las actuaciones de las figuras públicas (políticas, religiosas, académicas, etc.), y hoy debo reconocer –lleno de una profunda tristeza- que razón tuve en mis denuncias, y que el panorama en vez de mejorar, ha empeorado.

Como señaló acertadamente Alvaro Montero Mejía en un artículo publicado en Elpaís.net, el neoliberalismo y el monetarismo … la apertura indiscriminada … la transferencia del mercado interno a manos ajenas … la supeditación al sector financiero especulativo … la  ruptura y liquidación del proyecto social costarricense, construido sobre la base de las reformas sociales de los años 40 y confirmado por el proceso de modernización y transformación institucional provocado por los primeros gobiernos del PLN, han llevado al traste nuestro modelo de desarrollo, es decir, en otras palabras: la aplicación de las medidas neoliberales por un partido que traicionó su propio ideario para beneficiarse de la perversidad de una corriente egoísta, especuladora, depredatoria, concentradora del poder y la riqueza en manos de los menos aptos, y la entronización de una mafia plutocrática en su cúpula.

El Partido Liberación Nacional –continúa señalando- , es la fuente nutricia de todos los métodos y mecanismos de la corrupción institucional, desde hace ya bastante tiempo …  ha sido la fuerza política interna que ha iniciado la destrucción sistemática del proyecto nacional y democrático, iniciado por Calderón Guardia, Monseñor Sanabria y Manuel Mora y luego continuado por José Figueres, Rodrigo Facio, Alberto Martén o Jorge Manuel Dengo, como parte del antiguo PLN, hoy violentamente traicionado.

El actual PLN, corroído hasta sus entrañas, ha sido el Partido que les ha abierto las puertas al capital corporativo internacional y a ésos inversionistas de oscura trayectoria social y política de Centroamérica y de medio mundo; el que ha subastado el mercado interno, ha desintegrado y postergado al empresariado nacional, principalmente el sector de agricultores y campesinos; El PLN actual, es el aparato político que ha pervertido y desprestigiado la política interna y los procesos electorales y se prepara para mantener en el poder a las cofradías que lo encabezan.

En nuestro país los políticos se desprestigian a cada oportunidad, no solamente por sus actuaciones perversas, sus acciones corruptas, sino también por sus desaciertos en el manejo de los poderes públicos, pues falta una mentalidad e ideología definida que los obligue a actuar conforme el mandato recibido, y solo será posible sacar de la ignorancia del pueblo que los elige periódicamente mediante la educación.

Las consecuencias que ha tenido el pensamiento neoliberal impuesto por el bipartidismo antes reinante, y exacerbado por los dos últimos gobiernos liberacionistas sobre la sociedad son impresionantes. La clase media está desapareciendo, solo quedará clase baja y alta. El desempleo tiende a crecer. Esto traerá como consecuencia que el índice de delincuencia aumente, y además, la calidad de vida de las personas seguirá bajando día con día. El país se está siendo vendido a pedazos, la horda privatizadora, aunque con dificultades pero con constancia, está entregando lo mejor del país a poderosos cárteles internacionales, que determinan a su antojo y sin  protección del Estado a los afectados, el precio de lo que todos debemos pagar por sus bienes y servicios, para satisfacer sus ansias desmedidas de especulación y ganancias. Es imposible pensar que el neoliberalismo nos lleve a algo bueno, y en cuanto ocurra la privatización de la educación, la generación de energía y de la salud, como ha estado sucediendo con las telecomunicaciones y la generación de infraestructura, todo estará perdido para la sociedad.

El término Neoliberalismo cobijó una tendencia de renacimiento y desarrollo de las ideas liberales clásicas, tales como la importancia del individuo, el papel limitado del Estado y el valor del mercado libre. En síntesis y desde una perspectiva moderna, el neoliberalismo puede ser definido como la creencia en que la intervención gubernamental usualmente no funciona y que el mercado usualmente sí lo hace. El fracaso del gobierno en la consecución de sus metas (fallo del gobierno) es predecible y según los neoliberales ha sido confirmado por la experiencia.  Sin embargo, cuando las presentes crisis financieras y económicas de los Estados Unidos y la Unión Europea arrasan con la salud de un conjunto de países importantes para el bienestar mundial, nadie dice nada, no se señala cuál mentalidad es la que ha provocado semejantes desastres.

En realidad, el neoliberalismo y más precisamente el resurgimiento de las ideas liberales que impulsara Friedrich Hayek desde los años cuarenta, ha tenido un contexto favorable para su desenvolvimiento en los acontecimientos recientes de la historia mundial. La tesis del llamado "fin de la historia", expresión según la cual asistimos al triunfo de la democracia liberal capitalista y a la derrota definitiva del marxismo, nos deparará según sus defensores una expansión del liberalismo económico y político al que sólo se opondrán determinadas formas de nacionalismo y religión, significando un cambio radical en la consideración del papel del Estado como agente económico, cuyas funciones básicas se asociaron desde los años treinta a la responsabilidad de la puesta en marcha de los mecanismos necesarios para asegurar objetivos como el pleno empleo de los recursos, y que tuvo su fundamento teórico en la revolución keynesiana.

Actualmente, el neoliberalismo al oponerse a la intervención redistributiva del Estado, perpetúa la desigualdad socioeconómica tradicional y la acrecienta. Este sistema introduce el criterio de que solamente el mercado posee la virtud de asignar eficientemente los recursos y fijas a los diversos actores sociales los niveles de ingresos.  Se abandonan  así  los esfuerzos por alcanzar la justicia social mediante una estructura progresiva de impuestos y una asignación del gasto público que privilegie a los demás desfavorecidos; y se dejan de lado intentos por la democratización de la propiedad accionaría o la reforma agraria integral.

Estamos peligrosamente empujados por una cultura que radicaliza la ambición por poseer, acumular y consumir, y que sustituye la realización de todas las personas en comunidades participativas y solidarias por el éxito individual en los mercados. El neoliberalismo provoca esta crisis al llevar a la desaparición el bien común como objeto central de la política y la economía. El bien común es sustituido por la búsqueda de equilibrio de las fuerzas del mercado.

La diferencia principal que se le atribuye con respecto al liberalismo clásico es que en este el mercado es considerado el motor del progreso humano. En el liberalismo económico se entiende que el libre comercio y las leyes del mercado deben ser salvaguardas para que la mano invisible pueda gobernar en interés de todos.  El neoliberalismo, en cambio, va más allá. Las  leyes de los países deben plegarse al mercado y no al revés. El poder político no debe, según ellos, tener influencia alguna en los movimientos de capital y los negocios de las multinacionales, aunque ello vaya en detrimento del propio país que lo permite. 

Así pues, a diferencia del liberalismo el neoliberalismo rechaza de plano cualquier política intervencionista y social que regule en lo más mínimo a las transacciones internacionales. Se opone a cualquier medida proteccionista y exige la privatización de las empresas publicas como único camino ya que el neoliberalismo presupone que los hechos han demostrado la invalidez de las medidas intervencionistas y propugna que el interés particular de cada individuo y su competición con sus vecinos hará que la sociedad se mueva sola hacia el interés común de esta. 

Se puede decir que si el liberalismo es una ideología socioeconómica permeable a la crítica y abierta a cambios,  el neoliberalismo  es casi una creencia ciega en unos dogmas que, por fuerza, han de llevar a la sociedad por el buen camino. De modo que para el neoliberalismo no hay alternativa posible a su sistema. 

Se defiende la no intervención del estado en la economía, desmontando el Estado del bienestar y las políticas de protección social. Se quiere evitar que el estado fije los precios y de subsidios. Esto debe estar regulado por las propias leyes del mercado. Sin embargo, si se requiere al Estado como salvavidas de los capitalistas que mediante mecanismos como la deuda pública se forran.  Además, se exigen ayudas de todo tipo y garantías a las inversiones de las empresas. Por tanto, más mercado y menos Estado, pero para los pobres.

Se exige a los gobiernos mantener una situación que no entorpezca los negocios ni la vida económica. Se considera alteradores del orden público y subversivos a todos aquellos que exijan cosas que estén en contra de los que más tienen. El orden exige un fortalecimiento del estado: más policías, ejércitos eficaces -profesionales-, control de los medios, limitación de  derechos, endurecimiento de las leyes, etc. "La democracia en sí misma jamás ha sido un valor central del neoliberalismo" (Friedrich Hayek, ideólogo del neoliberalismo). 

No importan los intereses colectivos, sino los de los individuos. Es más no existe la colectividad. El neoliberalismo no cree que uno y uno sumen dos. Siempre va a haber diferencias irreconciliables entre uno y otro. Por ello es imposible la lucha de clases.  Tampoco es posible encontrar una explicación global a lo que pasa en el mundo. El pensamiento está en crisis. Lo que importan son los hechos. El individuo es el principio y el final de todas las leyes. La satisfacción individual -la de los ricos, sobre todo- el sentido de la vida.

Estos párrafos anteriores tienen el propósito de que Usted analice nuestra situación nacional frente a este espejo de realidades, saque sus propias conclusiones y se ubique en cuanto a qué es lo que es indispensable para el país. No queda duda que la globalización neoliberal es un fracaso para el desarrollo de la humanidad, y por consiguiente, constituye un obstáculo para el futuro desarrollo necesario y sobre todo para el tercer mundo. Hay que tener en cuenta que el neoliberalismo concibe los bienes y servicios como un bien y no como un derecho humano; en consecuencias este esquema global neoliberal es opuesto con antagonismo al desarrollo saludable de toda la población del planeta.

Comentarios

  • Juan Félix Montero Aguilar.2012-08-11 Si pudiésemos lograr que un buen porcentaje de los costarricenses leyera este análisis y llegara a interiorizar al menos la mitad de sus conceptos, se correría el velo que enceguese y tiene atontadas tantas mentes, unos porque les resbala la patria y solo piensan en sus intereses, otros por pura y simple ignorancia.Don Alfonso, parece inferirse de su artículo que lo que corresponde es hacer todo lo contrario a lo que se ha venido haciendo, sin embargo me gustaría un esfuerzo de su parte como continuación de su artículo: qué sigue, que corresponde, QUE HACER en un sentido propositivo. http://www.facebook.com/groups/foro.accion.unitaria/ jf
  • Ricardo Vilaforte Pons2012-08-11 Como es ya costumbre en los artículos de Palacios Echeverría, es toda una lección magistral que aclara conceptos, ideas, orientaciones, y nos abre los ojos para que tomemos decisiones cada uno de nosotros basados en el conocimiento, y no enj las falsas promesas que nace de la demagogia de los políticos. Este es un artículo que debería ser de lectura obligada para los jóvenes.
  • Franklin Rojas H.2012-08-11 Excelente comentario, es una radiografía del acontecer, no solo nacional, sino mundial; ya que la glovalización y neoliberalismo van de la mano, se ha convertido en el mal común de los pobladores donde se aplica estos conceptos. La pregunta del millón, ¿Como enfrentar y acabar con este neoliberalismo-glovalizado?. El gran problema que observo, es que el grueso de los ciudadanos, con costo sabe que está pasando y no tienen el interés, ni la voluntad para enfrentar este gran problema.
  • carlosmonge2012-08-11 Don Alfonso, al igual que usted don Alvaro Montero tiene muchos años de venir escribiendo y analizando este modélo económico neoliberal que está destruyenndo al mundo. No hay duda que el neoliberalismo es un sistema perverso, inhumano y e injusto. Se nos ha venido imponiendo por parte de las grandes corporaciones transnacionales que en forma voraz, solo buscan explotar a los pueblos pobres de la tierra. Es necesario seguir con estos esfuerzos para ir concientizando a muchos costarricenses que todabía nos se dan cuenta de la amenaza que representa para el Estado Social de Derecho, que está siendo cercenado en sus bases sociales logradas en los años 40-50. El consumismo, como parte instrumental del neoliberalismo económico y financiero genera gustos y ambiciones que no fueron propias de nuestra modesta sociedad. Ahora, este consumismo esta anesteciando a jóvenes y aldultos, que quieren tener todo lo que el mercado les ofrece, muchas veces sin necesitarlo.No podemos permitir que los neoliberales siguen gobernando nuestros pueblos.

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