sábado 2, julio 2022
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La duda urgente

Si hay algo que debe ser lo más natural entre todos los ciudadanos, es la de ser críticos de los poderes públicos instituidos.  Esta virtud que debería vivirse como el acto de respirar, así tan natural, me trae no pocas desavenencias con mis congéneres de la izquierda, o con los de la derecha, hoy fascinados con esa estafa imperialista que se llama Guaidó, porque antes que nada yo soy “perista”, adjetivo último que denota, primero, una lealtad a mi mismo, una confianza decente en mis falibles criterios, y, segundo, porque aupa una intención honesta y deliberada para conocer la mucha o poca verdad de tanta cosa que aparece y desaparece en la vida.

No es broma: es cuestión de afincar los ojos en el firmamento para darse uno cuenta que la incertidumbre reina, y que su frío nos hace temblar, que queremos correr, con la frecuente tentación de querer abrigar con lo absurdo las almas nuestras y las desnudeces nuestras frente a tantos horrores, cubriéndolas a ellas con las lanas “impolutas” de la obediencia ciega; porque para que hayan justos y buenos propósitos en la mente, no hay otra vía que la de cultivar la desobediencia; seguir el acto de insubordinar la conciencia. Con frecuencia no atinamos en los blancos, pero ello no anula que la insurrección permanente sea el camino del humano valiente.  Atino en no ser el “yes man” de Trump ni la alfombra roja de presidente Maduro.

Entre las mayores responsabilidades de la “vida cortés” existe una que demanda método y un noble propósito: la de dudar, la de dudar cuanto sea necesario.  Creo yo que mi fe cristiana es fuerte porque pude dudar de ella, porque alguna vez me pregunté “y si todo en lo que creo no es verdad”; “y si la obra del Maestro no fue otra cosa que la belleza de su imaginación”.

La duda, bien usada, disipa nubes y brumas inoportunas. Lo mejor: ella señala los caminos sobre los que, quizá, eventualmente, se vuelva a dudar. Claro está que existen situaciones en las que uno no puede ni debe dudar, sobre todo de aquellas que son muy prácticas, relacionadas estas con la hospitalidad, la urbanidad y el respeto al prójimo. Es importante no confundir la duda con los celos patológicos y los delirios paranoicos. No se vale perseguir “fantasmas” que no ofrecen nunca indicios de realidad. En cambio, la duda racional es  uno de los materiales privilegiados con el que se construyen sólidas convicciones. No por nada, Spinoza, el filósofo judío, es uno de mis “santos”.

Ahora mismo las masas del mundo occidental están sumidas como espectadoras en un circo romano, pidiendo sangre aunque los consuma la lava, aunque Marte los aprisione y los degüelle ante el altar de la mismísima muerte. A decir verdad, empero, la masa venezolana se mantiene “quieta” al abrigo de una bruma de incertidumbre, cautela y desconfianza a todo y hacia todos. Después de todo son los sacrificados. ¡Viva la duda!

No cabe duda que las redes sociales se han vuelto un estercolero de sandeces que imploran bautismos de odio, donde los hinchas de Guaidó son los más fanáticos por encontrarse a la ofensiva con el lujo de tener a la red mediática internacional y al cíclope de Washington a su favor; por otra parte, los hinchas que apoyan al presidente Nicolás Maduro -volcados a la defensiva- sufren un diluvio de brasas inacabable e inédito en la historia reciente, y más parecen tener en sus rostros un pacifismo resignado, cercano a la inocencia, con el que no se come ni se obra milagros.

En medio de dicho fragor, el bando activamente pacifista y racional, como el que a lo interno representan los venezolanos de la Alianza por el Referéndum Consultivo y, en el campo diplomático,  las posturas de México y Uruguay, y ahora la de Costa Rica dentro del Grupo de Lima, permanecen largamente ignoradas hasta el momento. No hay duda que cuando el odio y la ira reinan, la política se vuelve pestilente, y es ahí, inmerso en dicho mortífero sopor, donde nacen las orgiásticas homicidas más espantosas.

En Venezuela los muertos de toda esta zozobra que lleva años han caído en vano; hoy pocos los recuerdan y pronto entrarán al infértil panteón de los olvidados que la molienda del destino no perdona. Lo mismo pasará con los próximos. No existe ninguna razón lúcida para que la vida de un joven sea segada en su aurora, ni razón válida para ofrecer en sacrificio un sinfín de vidas a los oligarcas del color político que sean.

Los pueblos no deben fiarse de las cúpulas, menos de las arrogantes y todopoderosas, que incitan a la inmolación, al sacrificio colectivo y al suicidio moral y físico. No es al pueblo -menos a sus jóvenes- a quienes toca ejecutar el hórrido oficio de morir por nada, ni toca al pueblo el alarde de la “gloria” sepulcral antes de exhalar un viva a sus verdugos.

Yo pienso, cuando analizo estas tragedias, en el ser humano de carne y hueso, en el ser humano limitado por las circunstancias y el tiempo, en el ser humano que nace una vez y cuya existencia siempre es corta, porque morir sin gracia por un puñado de consignas es un horror.  El ser humano común vive de su trabajo, de su industriosa labor, y no de las consignas, sean las del enjuto diputado Guaidó, sean las del veterano presidente Maduro. Por eso digo que el pueblo debe ser el protector de sí mismo, el protector de su cuerpo físico y mental, asunto que se traduce en un legítimo  egoísmo frente al poder y la manipulación, y en un sano egoísmo frente a la verborrea de quien vive en lujos y exige sacrificios. La solidaridad, la ternura y el desapego son virtudes de otra geografía emocional, de otra geografía social que no entiende ni vive de conciliábulos rastreros como los que se exhiben con frecuencia en este conflicto. Aquí, entonces, la duda urge.

(*) Allen Pérez es Abogado

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12 COMENTARIOS

  1. Excelente articulo Allen! En este discurso se cruzan su vena literaria, su conocimientos politico y de derechos humanos y su sensibblidad cristiana. Cuanto mas vivo mas dudo, sobretodo, en nuestra epoca, abundante en informacion manipulada.

    • Muy gentil, Carolina! No es nuestro ni está en nuestros hombros resolver este desastre universal, pero es nuestro el deber moral de aportar un gramo de luz.

  2. Normalmente coincido con Allen y estoy de acuerdo en que uno debe «darle vuelta a la Chiky» como decía un amigo haciendo analogía con una famosa galleta; pero en este tema, siento al amigo Perez recargadito a favor de Maduro. Tan «enjuto diputado» es Guaidó, como sanguinario dictador es Maduro, además en que insiste en llamarlo Presidente, que para mí concepto está mal usado, como llamar Presidente a la dupla Chayo/Ortega, a Erdogan en Turquía o a Jong-un en Corea, entre los que siguen robando oxígeno en esta tierra u otros que solo recordarlos nos producen repulsión como Franco en España, Pinochet en Chile, Noriega en Panamá, Tacho Somoza en Nicaragua, Trujillo en República Dominicana.

    • Cómo va a comparar a Maduro con Franco, Pinochet o Noriega?!?!? Tan engañado está?!?!? Por otro lado, el autor del artículo no necesita que nadie lo defienda porque él puede defenderse solo, pero de todos modos le hago saber que él NO es pro-Maduro ni pro-Guaidó, lo cual ha dejado claro en sus artículos anteriores.

  3. Guaidó está en plena campaña promoviendo su candidatura burlándose olímpicamente de quienes en la oposición tienen aspiraciones presidenciales.

  4. Muy bueno tu artículo, estimado Allen, escencialmente ese estilo literario impecable. En la mayoría de tus puntos coincido, además la idea de un artículo no es buscar consenso sino crear polémica. El problema es que Venezuela nunca tendrá paz, no por Maduro, que es un accidente histórico más, sino por la codicia que entre tirios y troyanos despierta el petróleo. Cuando recuerdo a Pérez Jiménez, a Juan Vicente Gómez y otra fauna más, más duele la actitud cobarde y calculadora de Carlos Andrés Pérez que fue tan admirado entre nosotros, vivió entre nosotros y después traicionó sus principios por cobarde. Un país así, difícilmente tendrá paz y tranquilidad. Yo he atacado a los oligarcas venezolanos, que siempre vi como oportunistas inescrupulosos, Chávez quiso sin duda cambiar las cosas, pero se enamoró del dinero y del poder.
    Hoy es demasiado tarde, el mismo Putin lo sabe y lo acepta, no sabremos hasta que haya sucedido. Yo viví parte de la desgracia del “Noriegato” y creo qué hay que vivirlo para entenderlo.
    Te saludo y sigue con tus principios, sé que eres un hombre respetuoso y de mente democrática, saludos.

    • Doctor, le agradezco son sus amables y sentidos comentarios. Demasiado nos une en los asuntos cívicos porque somos demócratas de hueso colorado. Las causas justas no se casan con cualquier método, porque con la honestidad y con el mayor esfuerzo de verdad es que se deben hacer las luchas.

  5. Me estimula la crítica constructiva y educada del amigo don Manuel Elizondo, caballero que con justa razón hizo notar, entre otras cosas, que me refiriera a Maduro como “el presidente Maduro”, y que dicho adjetivo se lo deniegue a Guaidó. La duda es legítima tomando en cuenta que mi admirado presidente, don Carlos Alvarado, es cabeza de un gobierno y de un estado que reconoce a Guaidó como “presidente interino”. En relación con este reconocimiento ya he expresado en este medio mi fraterna discrepancia con el Presidente. Quiero añadir que si yo llamo “presidente” a Maduro no es porque me caiga bien, o, porque no lo adverse, o, porque no le cuestione su talante democrático. El presidente Maduro es cualquier cosa menos un héroe para mí. Si lo llamo “presidente” no es que me lo permita una categoría moral, sino una fríamente jurídica y política, que los medios de comunicación evaden con propósitos impropios. En todo caso, mi posición se fundamenta así:

    África: 51 estados reconocen a Maduro con la solitaria excepción de Marruecos, (98% frente a 2%)

    Asia y Oceanía: todos los estados a excepción de Australia reconocen a Maduro. Validan a Maduro 2 gigantes: China y la India, (97% frente a 3%)

    Medio Oriente: Israel se encuentra sola frente al resto de los estados que apoyan a Maduro. (94% frente a 6%)

    América Latina y el Caribe: 19 apoyan a Maduro y 17 a Guaidó, (53% frente 47%)

    En Europa prevalece Guaidó: 56% frente al 44%. Grecia, Italia, Suiza y el Vaticano, siguen reconociendo a Maduro.

    También el gobierno de Maduro sigue como miembro de la ONU, la OEA y de otros organismos internacionales, sin olvidar que preside el movimiento de los no alineados y la OPEP. El problema con Juan Guaidó no tiene territorio donde gobernar, ni fuerza armada, ministerio alguno que gobernar. Es un hombre que depende totalmente de la voluntad de Trump y que fundamentalmente le permite solo nombrar “embajadores” con el problema de no tener un diario oficial para darle eficacia legal a sus actos. Esta es la realidad, estos son los hechos, y quienes adversamos honestamente al presidente Maduro debemos hacerlo con un sentido de realidad. Y el diputado Juan Guaidó? Bueno, el es el presidente de la Asamblea Nacional. Lo de “enjuto” es por su delgadez política.? Bueno, el es el presidente de la Asamblea Nacional. Lo de “enjuto” es por su delgadez política.

  6. Para los que hablan tanto y justifican lo que no han vivido. Espero que al tranquilo y democratico pueblo de Costa Rica NO se le cuele en su sociedad el NACIONALSOCIALISMO (nazismo, fascismo, socialismo, comunismo; y ahora, el fracasado «Socialismo del Siglo XXI», etc., que algunos ahi defienden solapadamente y que otros hemos padecido por mas de medio siglo. Quisiera que alguien me dijera: En que Pais del Mundo los Dictadores Comunistas han resuelto los problemas crecientes de sus pueblos, a los que explotan. Espero que NO CENSUREN esta opinion. Gracias. esclavizan a sus coterraneos.

    • Don Pedro Cruz habla de cosas que yo no he dicho, que yo no sostengo y que tampoco corresponden a mis sentimientos. Entre los costarricenses corre un virus que a veces se activa y a veces no: la necesidad de la claridad moral e intelectual a la hora de analizar un fenómeno dado. Mi anticomunismo no me exime de los rigores lógicos e históricos, ni de la decencia de poner las cosas en su lugar en una olla de grillos cada vez más ensordecedora que alimentan los monopolios mundiales de la incomunicación.

      Mi artículo es una súplica a dudar en un mar de noticias manipuladas con maldad. Mi ideología política es la defensa del individuo, uno que privilegia la soberanía del individuo sobre el grupo, el partido y estado. Yo defiendo el acceso “limpio” a las noticias y me repugna el basurero en que se ha convertido el negocio informativo que se pudre en las redes sociales.

      Don Pedro lastimosamente no ha descubierto que en la realidad, frente a sus narices, que existe un pérfido negocio planetario que vende mentiras, que inhabilita la capacidad racional, analtica y argumental de sus victimas. Don Pedro no sabe distinguir entre el lobo feroz y Caperucita roja. Hoy la prensa mundial ya no se acuerda de Cúcuta, ni de su extendida pobreza ni de sus miserables que son multitudes. ¿Ayuda humanitaria para Cúcuta? ¿Para Haití que lleva siglos pariendo el dolor? ¿Para el triángulo norte de América Central? ¿Para el pueblo palestino y el pueblo kurdo? ¿Para lo humillados de Puerto Rico y los chamorros de Guam? ¿Para los paupérrimos de Costa Rica? ¿Algún concierto para todos ellos?

      No, don Pedro, identifique a los mercaderes del dolor, denúncielos a todos, porque traficar con el dolor es tan inhumano como el tráfico de drogas. Don Pedro, lo invito a cultivar la empatía por todos los oprimidos de la Tierra para ser más real, solidario y honesto.

  7. Don Pedro Cruz habla de cosas que yo no he dicho, que yo no sostengo y que tampoco corresponden a mis sentimientos. Entre los costarricenses corre un virus que a veces se activa y a veces no: la necesidad de la claridad moral e intelectual a la hora de analizar un fenómeno dado. Mi anticomunismo no me exime de los rigores lógicos e históricos, ni de la decencia de poner las cosas en su lugar en una olla de grillos cada vez más ensordecedora que alimentan los monopolios mundiales de incomunicación.

    Mi artículo es una súplica a dudar en un mar de noticias manipuladas con maldad. Mi ideología política es la defensa del individuo, uno que privilegia la soberanía del individuo sobre el grupo, el partido y estado. Yo defiendo el acceso “limpio” a las noticias y me repugna el basurero en que se ha convertido el negocio informativo que se pudre en las redes sociales.

    Don Pedro Cruz lastimosamente no ha descubierto que en la realidad, frente a sus narices, existe un pérfido negocio planetario que vende mentiras, que inhabilita la capacidad racional, analtica y argumental de sus victimas. Don Pedro Cruz no sabe distinguir entre el lobo feroz y Caperucita roja. Hoy la prensa mundial ya no se acuerda de Cúcuta, ni de su extendida pobreza ni de sus miserables que son multitudes. ¿Ayuda humanitaria para Cúcuta? ¿Para Haití que lleva siglos pariendo el dolor? ¿Para el triángulo norte de América Central? ¿Para el pueblo palestino y el pueblo kurdo? ¿Para lo humillados de Puerto Rico y los chamorros de Guam? ¿Para los paupérrimos de Costa Rica? ¿Algún concierto para todos ellos?

    No, don Pedro Cruz, identifique a los mercaderes del dolor, denúncielos a todos, porque traficar con el dolor es tan inhumano como el tráfico de drogas. Don Pedro Cruz, lo invito a cultivar la empatía por todos los oprimidos de la Tierra para ser más real, solidario y honesto.

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