lunes 28, noviembre 2022
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La cotidianidad: realidad a cuenta gotas construida en líneas poéticas

La cotidianidad: realidad a cuenta gotas construida en líneas poéticas… Esta frase podría resumir el contenido de los relatos de la escritora costarricense Adriana Hidalgo de su libro Los pies de Andrea (2018), pues en ellos se desborda la idea de que la rutina trae consigo pasajes gratos y otros un tanto lúgubres, que van creando secuelas en quien los vive; hay desamores, sentimientos como el desasosiego, aproximaciones a la muerte y a la ineludible condición de la vejez. También, se plasman líneas cargadas de añoranza y contemplación de la vida en sus constantes giros. Todo ello se percibe a través del monólogo interior de los personajes femeninos, mujeres que ya en la madurez no pretenden “endulzar” sus circunstancias ni recuerdos con ilusiones ajadas, sino más bien, afrontar sus decisiones, su pasado y sus hábitos, y por encima de todo, reconocerse en la inmaterialidad de tiempo.

Desde esta perspectiva, relatos como “Uno de mayo” exponen la nostalgia que genera recordar a la madre y cómo su muerte, aunque duela, jamás ocurre de manera total en la mente de quien la recuerda. Diferente es el contenido del cuento “Dejar pasar”, puesto que la protagonista se libera a través del contacto con el agua donde se vuelve una, esto es, a nivel narrativo, la construcción poética de imágenes sinestésicas que refieren una mirada introspectiva de sí misma. Por su parte, “Un pedacito de papaya que se cayó al suelo” retrata la obsesión, la neurosis y la culpa de la protagonista, que se infiere en un episodio tan cotidiano como ese, pero que revela una cotidianidad disconforme para quien la experimenta.

En “Los pies de Andrea” y en “La pregunta” se desarrollan historias de índole romántica, o más bien, las memorias generadas a partir de esa vivencia. Sin embargo, en el primero, su narrativa de corte erótico y un tanto lastimera, culmina con la decisión de la protagonista que se entiende como una especie de final feliz; el segundo, ahonda en lo irónico del amor y el, a veces inesperado, término de la relación. Con lo cual, el cuentario de Hidalgo promete insertar al lector en un vaivén de emociones con las que sentirse identificado y, además, se perfila como una invitación a reflexionar sobre las decisiones que se toman en la cotidianidad de la vida, como bien lo expresa la escritoria Julieta Dobles: “Hoy sé, como la luna, moverme libre, entre tiniebla y noche, aunque los días parezcan devorarme”.

(*) José Ángel Vargas Vargas, Catedrático Universidad de Costa Rica (UCR).

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