domingo 14, abril 2024
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Brasil: Bolsonaro y las joyas de la perdición

Brasilia, 30 mar (Prensa Latina) A solo horas del regreso a Brasil desde Estados Unidos, el expresidente Jair Bolsonaro figura como epicentro de un escándalo al enfrentar una investigación por importar ilegalmente joyas valoradas en más de tres millones de dólares, regaladas por el Gobierno de Arabia Saudita.

Las alhajas estaban en la mochila del militar Marcos André Soeiro, asesor del entonces ministro de Minas y Energía Bento Albuquerque, quien el octubre de 2021 estuvo en Oriente Medio en comitiva oficial.

En la ocasión, Albuquerque representó a Bolsonaro en la cumbre titulada Iniciativa Verde de Oriente Medio.

Las piezas fueron descubiertas por fiscales de aduana del aeropuerto internacional de Guarulhos, en Sao Paulo, cuando Soeiro intentó ingresar a territorio nacional sin declararlas, incumpliendo la legislación.

El collar, los pendientes, el anillo y el reloj de la famosa y cara marca suiza Chopard, después de pasar más de un año en poder de la aduana, serían ofrecidos en subasta tras su decomiso por evasión de impuestos.

Tal decisión, sin embargo, fue suspendida porque los costosos atavíos pasaron a ser enmarcados como prueba de posibles crímenes, entre ellos desvío, peculado y lavado de dinero.

En imágenes de videos de vigilancia, divulgadas por la televisión brasileña, el exministro aseguró que los aderezos de lujo estaban destinados a la otrora primera dama Michelle Bolsonaro.

Ante investigadores policiales, Albuquerque intentó encubrir el destino del paquete y explicó que, como se trataba de joyas y «por deducción», supuso que eran para la exprimera dama.

Bruno Dantas, titular del Tribunal de Cuentas de la Unión (órgano que supervisa las arcas del Estado), aclaró que la ley establece que los funcionarios públicos solo pueden quedarse con presentes que sean muy personales y de mínimo importe financiero.

«Si alguno de los dos criterios no se cumple, (las dádivas) deben ir inexorablemente a la colección presidencial», remarcó.

El propio Bolsonaro envió el 28 de diciembre una carta a la oficina del Impuesto sobre Renta de las Personas Físicas (IRS) para solicitar que los bienes fueran destinados a la Presidencia de la República.

La única manera posible de retirar cualquier artículo confiscado por Hacienda en la aduana es hacer el pago del impuesto de importación, que equivale al 50 por ciento del valor estimado, además de una multa de más del 25 por ciento por la tentativa de ingresarlo al país de forma ilegal.

«Pese a maniobras para evadir responsabilidades, Bolsonaro está siendo investigado por los órganos policiales al procurar violar trámites tributarios en Brasil, al recibir joyas en su mandato, como regalos del gobierno de Arabia Saudita», afirmó a Prensa Latina el abogado Messias Silva Manarim.

A las claras, el político de tendencia ultraderechista «ambicionó, por todas las maneras posibles, recuperar las joyas que fueron decomisadas en la terminal aérea de Guarulhos», precisó el jurista.

Medios periodísticos locales aseguran que la administración del excapitán del Ejército pretendió, al menos ocho veces, persuadir a los inspectores de aduanas para que liberaran las prendas, con una última gestión el penúltimo día de mandato.

Otras joyas sin declarar

Llamó también la atención que hubo un segundo paquete, que burló el control aduanero y fue entregado al exmilitar, quien lo guardó sin reparos.

Este otro conjunto de presentes, compuesto de reloj, pluma, mancuernillas, anillo y un tipo de rosario, todos también de Chopard, fueron traídos al país por una comitiva del Ministerio de Minas y Energía.

A diferencia de lo ocurrido con el primer paquete, este segundo fardo no fue decomisado por el IRS.

Su existencia fue revelada por el mismo Albuquerque y sorprendió a integrantes de la Receita Federal (responsable de administrar tributos federales y control aduanero).

De acuerdo con el exministro, la segunda caja pasó por la aduana sin problemas y quedó bajo la guardia de su ministerio, hasta que fue entregado a la colección del Palacio del Planalto, sede del Poder Ejecutivo, al final del mandato de Bolsonaro.

Sucede que, según lo descubierto por un blog del portal G1, la Receita no tuvo noticia de que ese segundo bulto fuera declarado a las autoridades aduaneras, lo cual debería haberse hecho.

Además, funcionarios del fisco cuestionan por qué el segundo conjunto solo fue entregado a Planalto al final del gobierno de Bolsonaro (29 de diciembre de 2022), más de un año después de entrar en Brasil (26 de octubre de 2021).

El suceso puede configurar en teoría violación del código aduanero por falta de declaración y recolección de los tributos.

A pesar de los hechos, el exparacaidista reaccionó y declaró a la televisora CNN Brasil que lo estaban acusando de «un regalo que no pedí, ni recibí. No existe ninguna ilegalidad de mi parte», insistió.

El exmatrimonio presidencial podría haber importado las joyas libres de impuestos si se declaraban como obsequios al Estado, pero en ese caso se habrían quedado en Planalto.

Autoridades policiales y fiscales sospechan que la intención final del exjefe de Estado era la de quedarse con las joyas y no transferirlas al patrimonio público, pues no tendría sentido intentar sacar los presentes al final de su periodo en el poder.

«Bolsonaro responderá a las investigaciones de la Policía Federal para la determinación de los posibles delitos, entre ellos la corrupción u otros que se enmarcan», refirió Silva Manarim a Prensa Latina.

Insistió en que existe también la sospecha que esas joyas fueran fruto de algún tipo de corrupción o soborno, para que el exmandatario facilitara privatizaciones de refinerías de petróleo.

La prensa local destapó que se indaga sobre algún nexo con la venta de una refinería de petróleo en el noreste de Brasil al fondo de inversión soberano de los Emiratos Árabes Unidos Mubadala por mil 650 millones de dólares.

«En mi evaluación, aseguró el abogado, con el avance de las investigaciones, la tendencia es que quede comprobada la participación delictiva de Bolsonaro».

Además, remarcó, «esa situación generó un enorme desgaste en la opinión pública brasileña y demuestra el real carácter del político ultraderechista, quien además de ese potencial crimen, enfrenta otras investigaciones».

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